¿Cuáles son las peores torturas psicológicas?

Cuando una piensa en tortura, rápidamente la mente nos remite a imágenes crueles de personas siendo lastimadas físicamente con dispositivos que nacieron especialmente para infundir dolor y sufrimiento. Sin embargo, también existe la tortura psicológica que aunque no pueda verse, resulta igual o peor de devastadora que una agresión física. A continuación te presentamos las peores torturas psicológicas conocidas, un recurso del que muchas entidades echan mano cuando se trata de obtener información sin dejar una huella a simple vista.

huevo contra un mazo

 

El dolor de los otros.

Dejar al prisionero en celdas próximas a un lugar de tortura puede reducir cualquier voluntad. Si escucha gritos de sufrimiento de sus compañeros antes de su turno, la mitad del camino hacia la rendición ya está recorrido. Algunos torturadores van más lejos y hacen sus amenazas sobre familiares o amigos del torturado.

¿Dónde se usa? En el mundo entero.

 

Despierto las 24 horas.

Si el objetivo es desactivar la mente de la víctima, pocas estrategias funcionan tan bien como la privación del sueño. Para hacerle perder la noción del tiempo, utilizan celdas blancas (conocidos en el argot de la tortura como “refrigeradores”), con sonidos altísimos y variaciones extremas de temperatura. Las “golpizas sorpresa” cada vez que intenta dormir también colaboran a intensificar el terror. Generalmente cinco días bastan para doblegar la voluntad del prisionero.

¿Dónde se usa? En el mundo entero.

grito y sufrimiento

 

Enemigo íntimo.

Lucia Murat, una cineasta brasileña, en su testimonio sobre la tortura que sufrió a manos de la dictadura militar en Brasil, describió que su captor implementó una técnica de “tortura sexual científica”. En primer lugar, la amarraban de tal forma que sentía que la cuerda la asfixiaba cada vez que se resistía o peleaba. Así, era obligada a aceptar pasivamente los abusos sexuales. Las mujeres embarazadas son un objetivo preferencial, especialmente cuando son tomadas prisioneras con el cónyuge.

¿Dónde se usa? En el mundo entero.

 

El fruto prohibido.

Su forma le valió a este dispositivo el nombre de pera. Pero, cuando sus cuatro “pétalos” se desplegaban gracias a un ingenioso sistema de engranajes, asemejaba más a una flor. Podía insertarse en la boca, vagina o en el ano, y podía ser expandida con toda calma por el verdugo, provocando una serie de laceraciones terribles. Pero solía funcionar muy bien como una mera amenaza.

Se usó en la Europa medieval.

 

Salvajismo puro.

Los animales son seres impredecibles que no poseen empatía y exploran las fobias más profundas.

Cucarachas y ratas: suelen ser colocadas en el rostro de la víctima o insertadas en la boca, oídos, estómago o el ano.

Perros: los más violentos, liberados para atacar a la víctima, pueden provocar mordidas horribles, heridas que suelen infectarse con bastante facilidad.

Serpientes y cocodrilos: los favoritos de muchos dictadores. Estos animales son especialmente agresivos, y algunas veces actúan con bastante lentitud lo que propicia que la tensión se incremente durante varios minutos.

araña vista de cerca

 

Totalmente inaceptable.

No hay ningún tipo de circunstancia que justifique la tortura. Y las investigaciones concluyen que la información obtenida a partir de estos actos condenables ni siquiera es confiable.

Como si no fuera suficiente con ser deshumana, cruel e inadmisible, la tortura no es una forma eficiente de obtener información. Una serie de estudios estadísticos, basados en la calidad de las confesiones ofrecidas bajo coerción en países tan diferentes como Irán y los Estados Unidos, llegaron a esta misma conclusión. Bajo condiciones de violencia, la persona tiende a ofrecer versiones falsas, creyendo que ganará más tiempo o piedad. Incluso cuando informan algo concreto, puede resultar totalmente inútil: los torturadores no son más que especialistas en agresión, muchas veces incapaces de retener o interpretar información compleja.

Referencias:

The History of Torture and Execution. Autor:Jean Kellaway
The History of Torture Throughout the Ages. Autor:George Ryley Scott

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