El tercer deseo

Mi primer deseo fue un vaso con agua. Algo sencillo para cerciorarme de que aquel hombre envuelto en un aura brillante no era producto de una alucinación vívida. “Concedido”, dijo el genio mientras asentía con la cabeza. Instantáneamente un vaso lleno de agua se materializó sobre la barra de mi cocina. El cristal estaba frío al tacto, y el líquido refrescante mientras bajaba por mi garganta.

el genio de la lampara(2)

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Solicitud para posesión demoníaca

Para ser objeto de una posesión demoniaca debes hacer trámites, y apuesto a que no lo sabías. El cine, la literatura y las leyendas te han mentido todo este tiempo. No basta con una simple invocación, meterse dentro de un pentagrama, jugar la Ouija o un sacrificio de sangre. Son reglas del pasado, cuando unos pocos humanos vagaban sobre la Tierra y aquellos dispuestos a recibir a Satanás eran muy raros.

posesion demoniaca(1)

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La maldición de la inmortalidad

Corría el año 2080. Aún recuerdo con mucha claridad a la presentadora del noticiero replicando la información. Un grupo interdisciplinario de científicos había descubierto, casi por casualidad, el secreto de la inmortalidad. Y no sólo la inmortalidad celular. Con la inoculación de ciertas sustancias químicas en el cuerpo, literalmente adquirimos la incapacidad de morir.

ciudad del futuro(2)

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El mayor de los problemas

Era una noche cálida y sombría; las ventanas rechinaban, aunque no hacía viento. La protagonista de esta historia, Claudia, sonreía a la pared como si conversara con un viejo amigo. No lograba entenderlo, pero sabía que algo no andaba bien. Los días pasaron y el ciclo escolar volvió a empezar. Aunque siempre destacó como alumna popular entre maestros y compañeros de la escuela, Claudia no era la misma. En esas vacaciones de verano perdió aquel encanto de una joven educada y atenta.

monstruo dentro de una caja ataca a mujer 2

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Dejó de llamarme bella

Aunque sucede poco a poco, una mujer siempre se da cuenta. Al comienzo fue sutil. Pasaba más horas en la galería, llegaba tarde a cenar o iba directamente a la cama. Dejamos de hablar del mundo, y ya no pasábamos horas compartiendo nuestras esperanzas y sueños. Dejó de pedirme que posara para sus obras.

belleza femenina(1)

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Los niños del cementerio

Era un 10 de mayo cuando visité el cementerio con mi hijo para honrar la memoria de mi madre. Llevé flores, oré por el descanso de su alma y le pedí que nos protegiera de cualquier mal. Todo sucedió con normalidad, incluso nos detuvimos a comer en un restaurante cercano. Sin embargo, una inquietud se apoderó de mí cuando mi hijo me advirtió algo. “Mamá, hay un niño que me está viendo y no ha dejado de seguirnos”. Le pregunté que dónde estaba pues no vi a ningún pequeño alrededor. Mi hijo empezó a señalar con el dedo, pero incluso así no logré ver nada.

niños del cementerio(1)

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