Alguien ha estado narrando toda mi vida

Siempre ha estado allí. Y aunque no sé si se trata de un “él” o “ella”, definitivamente me atrevo a decir que es una voz masculina. He tenido la oportunidad de ver la parte posterior de su cabeza, pero jamás su rostro. Viste una gabardina negra abrochada hasta el cuello, de modo que lo único que puedo ver es la parte posterior de su cabeza y sus zapatos negros.

mujer aterrada ojo

Continuar…Alguien ha estado narrando toda mi vida

Los inconvenientes de mis nuevos ojos – Creepypasta

He llevado gafas prácticamente desde que tengo memoria. Mi visión siempre fue deficiente, pero al paso de los años se deterioró al punto de no poder distinguir un dedo frente a mi nariz. Cierta ocasión, mientras estaba en el trabajo, mis gafas se cayeron y terminaron en pedazos. En aquel momento tomé la firme decisión de someterme a la famosa cirugía LASIK. Pasé varias semanas en Internet investigando el procedimiento y buscando una clínica.

hombre rostro fragmentado

Continuar…Los inconvenientes de mis nuevos ojos – Creepypasta

Una caminata por la playa

La sensación de mis ojos antes de estallar y convertirse en cenizas es lo único bueno que puedo rescatar de aquel episodio hace un año. Había salido de casa a pasear con mi perro por la playa, que se encontraba cerrada por una temporada debido a la presencia de un alga tóxica. El monte atrás de mi patio trasero daba directamente a la playa, y conocía perfectamente el lugar como para mantenerme lo suficientemente lejos del agua.

rostro de agonia

Continuar…Una caminata por la playa

Mi hijo no tiene eco

De verdad, su voz carece completamente de eco. La primera vez que lo notamos tenía aproximadamente tres años. Cuando regresábamos a casa, después de pasar el día entero en un parque enorme, atravesamos un pequeño túnel. Desde que era pequeño el eco me ha parecido algo súper curioso, entonces grité muy fuerte “¡Yabba-Dabba Do!”. Mi voz rebotó casi al instante. El eco hizo que mi hijo soltara una carcajada.

zapatos de un niño en un columpio

Continuar…Mi hijo no tiene eco

Aquello que no puedo saber

Corre el año de 1918 y a 6 kilómetros de aquí, en el frente de batalla, un proyectil alemán rebota contra una roca. La fuerza del impacto es tal que termina atravesando el estómago de un hombre y destrozando el brazo a otro. Para cuando alcanza la mandíbula del tercero, el impulso no es suficiente para matarlo y el fragmento termina alojado en su cuerpo. El primer hombre está muerto, pero los otros dos llegarán pronto.

imagenes primera guerra mundial (3)

Continuar…Aquello que no puedo saber

Me contrataron para asesinarme

Siempre me ha gustado matar, y creo que es culpa de mi infancia en la granja. Llamar granja a ese lugar es un eufemismo. Mis primeros años de vida pasaron en un área rural, al interior de una choza donde no tenía contacto con otras personas más allá de mi padre y hermana. Él jamás distinguió entre niños y adultos, pues todos los que vivían en su propiedad automáticamente se convertían en cazadores.

pequeña curiosa

Continuar…Me contrataron para asesinarme