Cartas de suicidio de los kamikazes

Los pilotos kamikazes comprenden uno de los sucesos más enigmáticos de la Segunda Guerra Mundial. Por eso, sus cartas de suicidio son una pieza fundamental que ayuda a comprender la otra cara de la moneda. Estos pilotos japoneses llegaron al extremo del suicidio para destruir al enemigo. Sin embargo, también eran seres humanos cuyos sueños quedaron rebasados por el cumplimento del deber.

niñas despidiendo kamikazes

Las cartas de suicidio de los kamikazes muestran ese lado humano de los pilotos japoneses. La preocupación por su familia y cosas de la vida cotidiana. La primera de estas cartas la escribió un miembro del Grupo especial de ataque “Fugoku”. Originario de Shizuoka, pereció en las inmediaciones de la isla Luzón el 13 de noviembre de 1944.

Carta 1.

Honorable hermano mayor.

Una vez más, las órdenes superiores son para un ataque del que nunca regresaremos. No me arrepiento de nada. Me hice amigo de la muerte, la etapa final que constituye el carácter y todos los humanos debemos afrontar. Lo único que queda es cumplir el mandato imperial y las funciones para las que se me entrenó.

Me siento muy avergonzado de que en los 27 años de mi vida me comporté como un hijo y hermano indigno. Tendré que dejarlo todo con ustedes. Y con el corazón cumplo las obligaciones para las que nací. Sólo cumplo mi deber como hombre. La barra de jabón hecha en Manila que encontrarás en mis pertenencias me la entregó el jefe del gabinete. Por favor, cuida de mamá y cuídate el próximo invierno.

Yoshitaro.

Carta 2.

La siguiente es una carta del capitán Adachi Takuya dirigida a sus padres. El piloto pertenecía al Grupo Especial de Ataque Kamikaze de Seikita. Oriundo de la prefectura de Hyogo, murió en las inmediaciones de Okinawa el 28 de abril de 1945. Tenía tan sólo 23 años.

escuadron kamikaze

Honorables madre y padre.

La complejidad del viaje que hicieron para verme resultaba evidente ante el cabello alborotado y las ojeras de sus ojos. Esto me provocó las ganas de hincarme para adorarlos. Las arrugas de tu frente son testigo de los dolores que soportaste para levantarme. No hay palabras que expresen mis sentimientos, y lo poco que dije resultó superficial.

Sin embargo, hoy estoy muy consciente del poco tiempo que nos quedaba. Observé en sus ojos y en su mirada todo lo que querían decirme, pero no podían.

Cuando tomaste mi mano y la pasaste entre tus cabellos, experimenté una profunda sensación de paz, diferente a todo lo que sentí antes. Como volver a ser un bebé que desea el amor y calor de una madre. Precisamente porque disfruto de la belleza de tu profunda devoción puedo martirizarme por ti, pues aún en la muerte dormiré en el mundo de tu amor.

Acompañado con mis lágrimas estaba el sushi que preparaste con tanto cariño, pues era como poner tu amor entre mis labios. Aunque comí poco, es la comida más deliciosa de mi vida.

Queridísima madre, aunque nunca acepté plenamente el amor que me diste, recibí tanta sabiduría de tu parte. Y padre, tus palabras en silencio se quedan esculpidas en mi corazón. Con esto, seré capaz de pelear junto a ustedes. Incluso si muero, será con el alma en paz.

Lo digo con todo el corazón.

La zona de guerra es donde estas bellas emociones se ponen a prueba. Si morir significa regresar a este mundo de amor, no hay nada que temer. No queda nada más por hacer que seguir adelante y cumplir con mi deber.

A las 16 horas, nuestro encuentro terminó. Al verte salir por la puerta, silenciosamente me despedí.

Carta 3.

La siguiente carta está escrita por el teniente segundo Tomisawa.

kamikaze en curso de colision

Espero que todos estén bien. Estoy muy agradecido porque te diste el tiempo para visitarme el otro día en un momento tan ajetreado. La lesión ya sanó, así que no te preocupes.

Finalmente, me ha llegado la hora del servicio final. Agradezco profundamente mi educación especial. Soy alguien que no tenía valor, pero por favor, hablen bien de mí. Para destruir al enemigo, reuniré valor con todas mis fuerzas y atacaré. Somos los que liberamos al país de la crisis actual.

Me siento orgulloso y cumpliré con mi deber. Mis compañeros ya lo hicieron. Incluso en este momento mis camaradas, creyendo en aquellos que los seguirán, golpean al enemigo.

¿Debo callar? ¿Debo mantenerme tranquilo al respecto?

Hermano, hermana, por favor cuiden de papá y mamá.

Ciertamente los protegeré a todos desde los cielos distantes en Nansei Shoto. Aunque mi cuerpo muera, los defenderé. Por favor, entreguen mis gentiles saludos a los vecinos. Espero que siempre tengas contacto con el Sr. Ebihara de Honjo. Como siempre estoy ocupado, no pude escribirle ni una sola carta desde hace mucho tiempo. Por favor, también saluden al señor Nishigaya.

Con esto me despido por última vez. Gracias por todo.

Adiós, adiós.

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5 comentarios en «Cartas de suicidio de los kamikazes»

  1. Hola qué tal, cómo siempre buenos artículos, gracias. Solo tengo un comentario, en la CARTA 1, la fecha en la que pereció el piloto no concuerda con el momento histórico.

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  2. Las tres lo son, pero la Carta número 2 es profundamente emotiva, deja a descubierto el carácter de los japoneses de la época, impedidos de expresarse sus sentimientos pero capaces de volcarlos en tinta con mucha sinceridad.

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