Borracho se traga un pez y el animal cobra venganza

Hasta abril de 2016, un grupo cualquiera de amigos holandeses acostumbraba a engullir carpas doradas para divertirse mientras bebían, pero todo eso cambió cuando uno de los incautos decidió consumir otra especie, un pez que cobró venganza antes de morir. De acuerdo con el informe médico publicado, incluso tras sospechar que algo había salido mal, el paciente demoró horas en buscar asistentica médica y, de hecho, intentó solucionar el problema tomando más cerveza.

Corydoras aeneus esqueleto
La Corydoras aeneus está en exposición en el Museo de Historia Natural de Róterdam.

El informe, publicado en el Acta Oto-Laryngologica Case Reports, ubica a nuestro ilustre idiota alcoholizado en Róterdam, Países Bajos. Según el personal médico, un hombre de 28 años de edad engulló un pez de la especie Corydoras aeneus, un animal coloquialmente conocido como coridora bronceada que, pese a medir entre 5 y 8 centímetros, posee un temible mecanismo de defensa: cuando es atacada, la coridora bronceada levanta sus espinas y empieza a liberar veneno.

Inocente broma.

La coridora de Róterdam pasó por un auténtico calvario antes de morir. Al principio, uno de los borrachos intentó engullirla con agua pero terminó escupiéndola poco después sobre una mesa tras sospechar que algo andaba mal. Agonizando, el pequeño pez fue tragado por un segundo sujeto que, con ayuda de un trago de cerveza, lo engulló completamente.

Pese a vomitar diversos líquidos y algo de sangre sin lograr deshacerse del pez, el paciente demoró varias horas en acudir a un hospital. Mientras tanto, siguió tomando cerveza, helado y miel en un intento por aliviar el malestar.

pez en la garganta

Cuando finalmente buscó ayuda profesional, los médicos que lo examinaron encontraron la estructura de espinas del pez clavada en la garganta. La pobre coridora bronceada había muerto enganchándose a la entrada del esófago del paciente. Según los médicos, probablemente el animal murió sofocado.

garganta con pez atorado

Nuestro peculiar borracho tuvo que someterse a una cirugía mediante la que le fueron retiradas las espinas del animal sin provocarle mayor daño en el tejido de la garganta. El procedimiento salió bien y, aparentemente, el veneno del pez no le produjo ningún efecto.

“Con toda seguridad es uno de los casos más extraños con los que me he encontrado”, apunta la doctora Linda Benoist, del Centro Médico de la Universidad de Róterdam, coautora del estudio que atendió personalmente al paciente. Además, Benoist dice que esta “broma” de engullir peces es muy común en la región.

Este especien de Corydoras aeneus actualmente está en exposición en el Museo de Historia Natural de Róterdam, en una sección permanente titulada “Dead Animal Tales” (Historias de animales muertos), donde se exponen algunos encuentros entre humanos y animales que salieron terriblemente mal.

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