Bases subterráneas en la Luna, la NASA estudia pozos lunares

Una serie de pozos podrían servir para desarrollar bases subterráneas en la Luna. Estas oquedades en la superficie de nuestro satélite natural conservan temperaturas que oscilan alrededor de los 17 grados Celsius. Y los científicos argumentan que podrían emplearse como refugio para que los astronautas vivan, trabajen y exploren la superficie lunar.

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En la superficie de la Luna, durante el día se registran temperaturas de hasta 214 °C. Mientras que por las noches caen en picada hasta los -184 °C. Entonces, estos fosos y cavernas podrían aprovecharse para la construcción de bases más seguras y térmicamente estables durante la exploración lunar.

Pozos lunares.

Aunque se sabe de la existencia de estos pozos lunares desde hace más de una década, los científicos se preguntan si podrían aprovecharse como refugio. O, mejor aún, conducir a cavernas que los astronautas podrían explorar en el futuro. En una nueva investigación conducida por personal de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), se dice que 16 de los más de 200 pozos descubiertos probablemente son tubos de lava colapsados.

Tyler Horvath, estudiante de posgrado en la UCLA y líder de la investigación, dice que los voladizos sobre dos de los pozos más grandes probablemente conducen a una cueva u oquedad. Y que existe evidencia sólida de que otro voladizo estaría conectado a una caverna de dimensiones considerables.

Un tubo de lava, o tubo volcánico, se produce cuando la lava fluye bajo la costra menos caliente que se forma sobre los ríos de lava. Cuando estos tubos se solidifican, es posible que su techo colapse dando origen a pozos que conducen a interiores cavernosos. Estas cuevas volcánicas también existen en la Tierra.

Bases subterráneas en la Luna
El pozo lunar en el mar de la Tranquilidad.

Bases subterráneas en la Luna.

En su investigación, Horvath analizó imágenes del Lunar Reconnaissance Orbiter, parte del Diviner Lunar Radiometer Experiment de la NASA para determinar si existía una diferencia de temperatura entre el interior de los pozos y la superficie lunar. Esto requirió trazar las temperaturas del pozo a lo largo del tiempo analizando las propiedades térmicas del polvo y roca lunares.

Horvath y compañía emplearon modelos computacionales para analizar una depresión cilíndrica de 100 metros de profundidad en el mar de la Tranquilidad. Los hallazgos, publicados en la revista Geophysical Research Letters, revelan que la temperatura dentro de las regiones permanentemente sombreadas del pozo fluctúa muy poco durante el día lunar. Se mantiene a unos 17 grados Celsius durante todo el ciclo.

Además, si existiera una cueva en el fondo de este pozo, como lo sugieren las imágenes captadas por la Lunar Reconnaissance Orbiter Camera, al interior también se mantendría esa temperatura relativamente agradable. David Paige, docente de ciencia planetaria en la UCLA, y Paul Hayne, docente de ciencia planetaria en la Universidad de Colorado en Boulder, son los otros colaboradores del estudio.

Escudo de protección natural.

Paige y Hayne explican que el voladizo proyecta sombra al interior del pozo evitando que el calor se irradie durante la noche. Conservando así una temperatura constante a lo largo del día lunar. Al interior del foso, el suelo donde el Sol incide directamente alcanza temperaturas de hasta 300 °C, unos 40 grados más que la superficie lunar.

«Como el ‘foso de la tranquilidad’ es el más próximo al ecuador lunar, la superficie iluminada al mediodía probablemente es la más caliente de toda la Luna», señala Horvath. Un día lunar se extiende por aproximadamente 15 días terrestres, en los que la superficie del satélite es constantemente bombardeada por los rayos solares. A menudo, está lo suficientemente caliente como para llevar el agua a ebullición.

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Tubo volcánico en el Parque nacional de los Volcanes de Hawái .

Las noches, que también se extienden por 15 días terrestres, resultan insoportablemente congelantes. La exploración lunar sería inviable sin equipos de calefacción y/o refrigeración capaces de funcionar bajo estas condiciones. Por supuesto, además de que se cuente con una producción constante de energía para alimentarlos. Esto último es un gran problema, pues la energía solar es una de las fuentes más comunes para la NASA, y no está disponible por las noches.

En teoría, al interior de esos pozos sombreados podrían desarrollarse bases para toda clase de propósitos. Por ejemplo: para el suministro de oxígeno a los astronautas, recolección de materiales para expandir la base o el cultivo de alimentos. También servirían para proteger a los humanos contra la radiación solar, los rayos cósmicos y el impacto de los meteoritos.

«Los humanos evolucionaron al interior de las cavernas y cuevas, así que podríamos regresar a eso cuando colonicemos la Luna», señala Paige, que también está a cargo del Diviner Lunar Radiometer Experiment.

La misión Diviner y la creación de bases subterráneas en la Luna.

Desde el año 2009, la misión Diviner mapea continuamente la Luna. Además de posibilitar una de las mediciones térmicas más completas y detalladas de la NASA, también produjo el segundo conjunto de datos planetarios más grande al que tiene acceso a la humanidad. Y los datos del experimento Diviner se han afinado gracias a la investigación sobre pozos lunares.

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«Como nadie más ha observado cosas tan detalladas como Diviner, nos percatamos de que padecía un poco de visión doble, lo que provocaba que todos nuestros mapas se vieran un poco borrosos», señala Horvath. Para conseguir una lectura térmica con precisión de píxeles individuales, el equipo tuvo que alinear muchas de las imágenes conseguidas por la misión. Como resultado de este proceso, la superficie lunar se cartografió con una resolución nunca antes vista.

De hecho, el sistema de gestión térmica que incorporará el rover de la misión Moon Diver está sacando provecho de los datos obtenidos en la primera etapa de este proyecto. Sobre todo, del modelado térmico de los pozos lunares. Horvath y Hayne forman parte del equipo científico tras Moon Diver, una misión que tiene como objetivo explorar cuevas o flujos de lava visibles en los fosos lunares.

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