7 animales aterradores del pasado que hoy serían pesadillas

La extinción de especies, por donde quiera que se le vea, es lamentable. Sin embargo, cuando conocemos animales aterradores que proliferaron en el pasado, empezamos a hacer excepciones. Nos sentimos tan cómodos y seguros en nuestras ciudades, que a menudo olvidamos lo inquietante que resulta la naturaleza. Allá afuera existe una considerable cantidad de depredadores perfectamente capaces de matarte para alimentarse.

animales aterradores del pasado(2)

Mientras algunos pueden envenenarte, otros poseen herramientas anatómicas para destriparte. Tampoco hay que olvidarnos de aquellos que pueden aplastarte con su propio peso antes de que si quiera lo notes. Pero, las cosas solían ser peores. Mucho, mucho peor. Algunos animales que terminaron extinguiéndose representarían auténticas pesadillas para los humanos modernos. Y considero que muchos pueden sentirse agradecidos de que sucediera.

El águila de Haast.

La Hieraaetus moorei era un águila de gran porte cuyo hábitat se extendió por la Isla Sur de Nueva Zelanda. El águila de Haast tenía un peso aproximado de 15 kilogramos y, básicamente, hablamos del águila más grande de la que se tenga noticia hasta la fecha. Solo para fines comparativos: un águila arpía pesa aproximadamente 9 kilogramos. Quizá no parezca un animal de gran porte en tu mente, pero debes saber que cada kilogramo de peso en el ave se multiplicaba por 15 a la hora de cazar.

águila de Haast

Sus presas habituales eran las moas, un ave paleognata similar al avestruz que alcanzaba los 230 kg de peso. Sin embargo, ese no es el dato más perturbador sobre el águila de Haast. Y es que el ave no se extinguió sino hasta bien entrado el siglo XV, cuando los primeros pobladores maoríes acabaron con las poblaciones de moa. Al menos durante un par de siglos, el águila de Haas coexistió con los humanos modernos que habitaron la isla.

De hecho, en la mitología maorí se cuentan múltiples leyendas sobre Pouakai, un ave gigantesca que se abalanzaba sobre los niños para matarlos y comerlos. Parece mucha coincidencia, ¿no crees?

Arthropleura.

Las escolopendras y los milpiés son motivo de terror para muchos humanos modernos. Ahora imagina lo aterrador que sería andar por el bosque y encontrarte con uno de estos insectos tamaño XXL. Arthropleura es un género de milpiés extintos que alcanzaban tamaños espeluznantes. El más pequeño apenas llegaba a los 30 cm, y en el otro extremo estaba la Arthropleura armata.

Arthropleura

Este último es el invertebrado terrestre más grande del que se tenga evidencia: medía más de 2.5 metros de largo y aproximadamente 60 cm de ancho. Terminaron extinguiéndose hace 300 millones de años, cuando la cantidad de oxígeno en la atmósfera se vino a pique. Debemos agradecer a nuestro planeta por haber puesto fin a este insecto colosal. Aunque la evidencia apunte a que los Arthropleura eran herbívoros.

Archaeotherium.

Como si su nombre científico no resultara lo suficientemente intimidante, el apodo es mucho peor: Cerdo Infernal. Aunque no debemos dejarnos llevar por las apariencias, pues estos mamíferos tenían una relación más estrecha con las ballenas y los hipopótamos. Sin embargo, la parte de «infernal» es muy acertada.

Archaeotherium

El Archaeotherium caminó por la Tierra hace unos 30 millones de años. Un omnívoro del tamaño de una vaca pequeña que comía todo lo que se atravesaba en su camino. Como un jabalí con esteroides, igual de rabiosos y todo. El Archaeotherium poseía fuerza suficiente para derribar a los antiguos rinocerontes.

Deinosuchus.

Aquí tienes otra versión gigantesca y aterradora de un animal moderno. El Deinosuchus fácilmente podía superar los 10 metros de largo. Además, se parecía y vivía como un caimán moderno. Su nombre científico no tiene traducción, pero la combinación de palabras se aproxima a «cocodrilo terrible».

Deinosuchus

Era un depredador formidable que podía y probablemente mataba a cualquier presa que considerara lo suficientemente grande como para justificar el gasto energético. Su dieta incluía varias especies de dinosaurios. Si existiera en nuestros días, probablemente nosotros también estaríamos en el menú. Al igual que el caimán moderno, el Deinosuchus reinaba en la costa sureste de los Estados Unidos.

Basilosaurus.

A diferencia de lo que su nombre sugiere, el basilosaurio era una ballena. Una ballena exclusivamente carnívora de más de 20 metros de largo, la más grande y aterradora que jamás haya existido. Tenía el tamaño suficiente como para considerar a un humano una presa apropiada, y era lo suficientemente poderoso como para matarlo sin mayor esfuerzo.

Basilosaurus

A diferencia de lo que observamos en otras ballenas, el basilosaurio solía masticar su comida. Una vez que una presa ingresaba a sus fauces, no había vuelta. En un pasaje de la Biblia se describe a un monstruo marino que encajaría fácilmente con el basilosaurio: «cuando Leviatán se levanta, hasta los dioses se asustan; cuando resopla, salen disparados en desorden».

Therizinosaurus.

Más allá de lo que pudieron revelar un par de extremidades anteriores fosilizadas, se sabe muy poco sobre el Therizinosaurus. Por ejemplo, se estima que alcanzaba los 10 metros de largo y que poseía unas poderosísimas y afiladas garras. En ambas manos, el Therizinosaurus lucía tres garras de un metro de longitud.

Therizinosaurus

Solo imagina a un dinosaurio del tamaño de un autobús equipado con semejantes armas asesinas. Incluso en la mente resulta atemorizante. Afortunadamente, al igual que Arthropleura, los expertos creen que el Therizinosaurus se alimentaba exclusivamente de plantas y que empleaba sus poderosas garras para derribar ramas o recoger hojas. Incluso así, no creo que nadie quisiera molestarlo.

Jaekelopterus.

Si estos artrópodos vivieran en nuestros días, ir a la playa sería un acto casi suicida. Los Jaekelopterus eran escorpiones de mar con esteroides que alcanzaban los 2.5 metros de longitud. Y hablamos solo de la longitud de su cuerpo, que se complementaba con un par de garras de 45 centímetros terminadas en pinzas espinosas.

Jaekelopterus

Este inquietante animal tenía su hábitat en aguas poco profundas, dulces o salobres. Es decir, sitios donde a los humanos les gusta ir a nadar. Por cierto, las pinzas no solo eran para presumir. Los expertos creen que el Jaekelopterus atravesaba y desmembraba fácilmente a otros seres marinos prehistóricos. Un poco más pequeños que él, pero con corazas igualmente duras.

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