6 famosas obras de arte con historias perturbadoras

El mundo del arte no sólo está repleto de personajes extraños. Allí abundan toda clase de anécdotas e historias inusuales, extrañas y perturbadoras. Muchos justifican esta situación diciendo que los artistas llevan una vida «intensa» donde mezclan hedonismo y violencia, auto-obsesión y creatividad, visiones artísticas y traumas personales. Muchas veces, conocer los antecedentes de una obra artística y ubicarla en contexto con el conocimiento sobre las circunstancias de su creación, se traduce en un mayor entendimiento del significado.

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Otras veces, esta información biográfica, sobre el trabajo en sí o el artista que lo elaboró, no pasa de una anécdota interesante. Por eso, hoy te presentamos grandes historias relacionadas con obras que tal vez conocemos de vista, pero no por los eventos que llevaron a su creación. Jamás volverás a ver estas piezas de la misma forma.

Dalí tenía serios problemas con la figura materna.

Salvador Dalí se convirtió en pieza central del movimiento surrealista, un tipo de arte que apareció como consecuencia directa del pensamiento freudiano y el psicoanálisis que tanto auge tuvo a principios del siglo XX. El arte surrealista es ambiguo, y la mayoría de las veces los artistas recrean las obras a partir de imágenes que obtienen del subconsciente. A menudo exponen sus sueños para que otros descifren el significado.

Pero, Dalí prefería elaborar un auto-análisis de todos esos símbolos que dominaron gran parte de su arte. Este sello distintivo de su trabajo queda de manifiesto en los títulos descriptivos de las obras. El enigma del deseo es una inquietante obra de Dalí que sirve como ejemplo.

el enigma del deseo
El enigma del deseo, Salvador Dalí.

El artista parece invitar al espectador a analizar el «enigma» de la pintura. Sin embargo, simultáneamente ofrece una respuesta que termina influenciando por completo el análisis. Es imposible ignorar que esta pintura trata sobre su madre, y si todavía no queda claro, las múltiples inscripciones de la frase «ma mere» en los cráteres de la figura central no dejan lugar a dudas.

A Dalí le resultó imposible no pensar en sí mismo en términos freudianos a causa de la naturaleza profundamente edípica de su educación. El pintor recibió un golpe devastador a los 16 años, cuando perdió a su madre repentinamente. Esta pérdida moldeó su conducta y se hizo particularmente complicada en los años posteriores. Sobre todo, porque Dalí tuvo que soportar que su padre volviera a casarse con la hermana de su esposa fallecida.

El osario, de Picasso, es una pintura llena de brutalidad.

Para nadie es un secreto que la extensa carrera de Pablo Picasso destacó por sus pinturas contra la guerra. La más famosa de todas es Guernica, una pintura enorme de 1937 que detalla el bombardeo de la localidad española homónima a manos de las tropas fascistas de Italia y los nazis de Alemania. La paloma de la paz de Picasso es igual de icónica, pues llegó a emplearse como símbolo del Congreso Mundial por la Paz en 1949.

pablo picasso el osario
El osario, Pablo Picasso.

El osario, exhibida por primera vez en 1946, es otra obra que plasma el sentimiento del artista contra la guerra. Sin embargo, a primera vista toda la brutalidad contenida en la pieza es disimulada por el estilo. El museo Tate detalla que esta pintura describe a una familia española asesinada en la cocina de su propia casa, una escena que Picasso observó en un pequeño documental en blanco y negro.

Esas variaciones de color gris empleadas por Picasso, una técnica denominada grisalla, buscan reproducir la sensación de presenciar tal violencia en el filme. Tal vez, el pintor no tenía la intención de que su obra resultara tan impactante a primera vista. Y es que, a medida que los ojos empiezan a descifrar la imagen, se acumula esa sensación de inquietud en el estómago.

El «changuito» de Frida Kahlo es símbolo de un trauma.

Es aceptable que no te guste la obra de Frida Kahlo. Sin embargo, es imposible negar que sus autorretratos con ese estilo tan particular de uniceja se convirtieron en un ícono artístico. Hoy, sus pinturas adornan toda clase de productos, desde bolsa de mano, pasando por almohadas y toda clase de calzado. Aunque se le considera un símbolo de la fortaleza femenina, uno de sus autorretratos la muestra como una mujer débil y vulnerable.

Los primeros años de vida de Frida Kahlo fueron trágicos, por decir lo menos. La biografía de la artista señala que a los 6 años de edad contrajo polio, una enfermedad que le marchitó la pierna derecha dejándole una cojera que se pronunció en la vejez. Gran parte de su infancia la pasó sola, aislada del resto. Posteriormente, cuando se convirtió en una adolescente políticamente activa, un horrible accidente de autobús le produjo graves heridas. En esta ocasión, una de las barandillas del camión terminó atravesando su pelvis.

Autorretrato con changuito
Autorretrato con changuito, Frida Kahlo.

Suponen que estos traumáticos eventos resultaron en la incapacidad de Frida Kahlo para concebir, y muchos de sus autorretratos realmente la presentan como una mujer enferma, rodeada de símbolos de su mala salud, e incluso de los abortos que tuvo como consecuencia de ello. Piezas famosas, como Autorretrato con changuito, no incluyen abiertamente estas imágenes. Sin embargo, algunos expertos consideran que las imágenes de los animales favoritos de Frida Kahlo adquieren un propósito melancólico en sus obras, sustituyendo a esos hijos que jamás pudo concebir.

The Black Triptychs de Francis Bacon son escenas de suicidio.

Actualmente, el trabajo de Francis Bacon es reconocible por sus extrañas figuras, donde el desenfoque de los detalles imposibilita al espectador a precisar la forma del objeto que observa. La razón de esta especie de «censura» en una de sus obras más famosas, The Black Triptychs, atiende a la traumatizada reacción de Bacon ante lo que buscaba representar.

En 1971, Bacon supervisaba la apertura de una glamurosa exhibición de su trabajo en el Grand Palaism en París. George Dyer, su amante desde hacía muchos años, lo acompañaba en esa encomienda. La pareja siempre tuvo una relación tormentosa que terminaba agravándose por el consumo de alcohol y drogas. Dos días antes de que se inaugurara la exposición, encontraron a Dyer muerto en la habitación de hotel de Bacon. El amante del artista se suicidó ingiriendo una sobredosis de pastillas para dormir.

he Black Triptychs

El artista se propuso sacar adelante la exposición, pero la muerte de Dyer no lo dejaba en paz. Después del trágico evento, Bacon empezó a pintar a Dyer con tremenda obsesión. Aquel estilo que el artista ya dominaba al momento del suicidio de Dyer encontró un nuevo propósito: transmitir el horror de encontrarse con una escena de muerte y la forma en que la memoria intenta visitar (y distorsionar) una y otra vez tal escena.

Andy Warhol odiaba la sopa de Campbell.

Andy Warhol, el revolucionario inventor del arte pop, odiaba el tema de su obra más famosa. La reputación de Warhol se construyó en base a unas latas de sopa Campbell que exhibió en una serie de pinturas en 1962, en Los Ángeles. Independientemente de lo que pienses sobre estas obras respecto al arte o habilidad de su creador, aunque la falta de habilidad en la exhibición es el meollo del asunto, el impacto que tuvieron en la historia del arte del siglo XX es gigantesco.

Diversas fuentes sugieren que, como Warhol se hizo famoso a lo largo de su carrera pintando lo que amaba (como dólares y glamurosas estrellas de cine), debió sentir un especial aprecio por esta marca de sopa enlatada. La evidencia más citada al respecto es que, alguna vez, Warhol declaró comer esta sopa todos los días durante 20 años.

andy warhol campbells soup

Sin embargo, el biógrafo Tony Scherman asegura que el artista odiaba la sopa al momento que ideó los cuadros en compañía de sus amigos. De hecho, los orígenes relativamente pobres de Warhol lo llevaron a consumir esta misma sopa enlatada todos los días.

Vincent van Gogh buscaba demostrar su cordura.

Tras su muerte, muchos elementos de la vida y obra de Vincent van Gogh terminaron incrustados en la cultura popular. De hecho, algunos aspectos extraños de su biografía, como el hecho de que se amputó una oreja, tal vez son más famosos que sus pinturas de girasoles. Ese memorable incidente y su trabajo se combinan en Autorretrato con la oreja vendada, una obra que presenta a Van Gogh en los días posteriores al traumático evento.

Vincent van Gogh Self portrait with bandaged ear
Autorretrato con la oreja vendada, Vincent van Gogh.

En aquella época, Van Gogh llevaba algún tiempo viviendo con su amigo y colaborador, el artista Paul Gauguin, pues planeaban abrir un nuevo estudio juntos. Sin embargo, la amistad se deterioró por un lío de faldas. Supuestamente, la mujer por la que peleaban era la misma a la que Van Gogh entregó la oreja diciéndole que «la protegiera con su vida». Sin embargo, las versiones de estos eventos varían.

Independientemente de los hechos, después que Van Gogh se cortara la oreja debió someterse a una vigilancia psicológica. Los psiquiatras, preocupados por su salud, consideraban enviarlo a un asilo. Por eso, este autorretrato es un intento de Van Gogh por mostrarse como un hombre cuerdo que, además, sigue los consejos de su médico abrigándose muy bien.

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