5 relatos espeluznantes de habitantes en lugares remotos

Aquellas personas que viven en áreas remotas conocen perfectamente los siniestros efectos que puede producir en la mente humana demasiado silencio. Sin embargo, algunas experiencias se quedan en la mente de estas personas durante mucho tiempo debido al nivel extrañeza que implican. Hoy, te presentamos algunos relatos cortos de personas que habitan áreas rurales y tuvieron experiencias sumamente aterradoras que decidieron compartir.

Bosque tenebroso

A menudo escuchamos casos de personas extrañas rondando bosques, parques y otros lugares desolados. Y también hemos conocido las historias espeluznantes de aventureros que decidieron internarse en lo desconocido. Sin embargo, las historias que conocerás a continuación son aún más inquietantes pues las personas que pasaron por esto no estaban en sitios inexplorados, todo aconteció en sus propias casas.

Imagínate viviendo en el bosque, asomándote por una ventana del baño para encontrarte con un rostro que te observa desde afuera. O imagina encontrar a un desconocido al interior de tu hogar con una sábana sobre el rostro. Estas aterradoras historias de la vida real parecen sacadas de una pesadilla.

 

1 – El extraño que se toma fotos dentro de mi casa.

Mi esposo solía trabajar por las noches por lo que me quedaba sola en un terreno enorme. Una noche me dirigí a la cocina para preparar un té y se me ocurrió echar un vistazo afuera para ver la luna cuando me encontré con un rostro al otro lado de la ventana. El grito terminó despertando a mi viejo husky que empezó a ladrar. Llamé a la policía y esperé encerrada en la despensa la llegada de los oficiales.

Casa desolada en el medio del bosque

Al día siguiente, mi esposo y yo hicimos un recorrido por toda la propiedad. Descubrimos una pequeña cabaña improvisada en la esquina noreste. Al interior encontramos diversos artículos que nos habían robado del patio de servicio y comida enlatada de la cocina. En las paredes de la cabaña encontramos selfies que este sujeto se había tomado acostado en nuestra cama y sentado en un pequeño comedor que era de nuestros hijos.

 

2 – Rostro sonriente en la ventana.

Desde que nos mudamos aquí, no dejaba de pensar en que podía escuchar a alguien caminando por la casa mientras estaba sola (es una zona que tiende a inundarse, por lo que la casa se encuentra sobre unos pilotes y puedes escuchar los pasos cuando alguien camina dentro). Por supuesto, esto es Texas así que sólo debía tomar la pistola e ir a ver si alguien había entrado (además, mi madrastra tiene copia de la llave y cuando viene a dejar cosas para la familia ocasionalmente deja la puerta sin seguro).

Hogar dulce hogar

Tenía esa idea de que entraría a la habitación y alguien iba estar allí. Durante varios días tuve la sensación de que una mirada extraña me perseguía. Mi esposo no creía nada de lo que le contaba hasta que una noche saltó de la cama, tomó la pistola y empezó a recorrer la casa abriendo las puertas de golpe. Me contó que había escuchado unos golpes en la cocina, como si alguien buscara algo en la despensa. Estaba plenamente convencido de que escuchó hablar a una persona. Pero no logró encontrar nada y todas las puertas que daban al exterior estaban aseguradas.

Mi sobrina nos visitó una ocasión y varias noches después nos preguntó si podía dormir en un sofá que teníamos en la habitación. Ya era un adolescente, así que le pregunté qué pasaba. No quería contarnos pues pensaba que “no le creeríamos”. Simplemente nos dijo que no quería estar sola. Después, nos dijo que había escuchado ruidos en la cocina y mientras esto sucedía, tenía la sensación de que alguien la veía, hasta que observó un hombre sonriente en la ventana de su habitación.

Al final, la dejamos quedarse en el sofá y el siguiente día fue bastante complicado. Mi esposo, completamente escéptico de los temas paranormales, llegó con el rostro completamente pálido y nos contó que después de ingresar al baño, observó el rostro de un hombre que le sonreía al otro lado de la ventana. Esa ventana de la casa está a casi 6 metros de altura debido a los pilotes.

 

3 – Un extraño encapuchado.

Crecí entre los bosques de Louisiana. Nuestro vecino más cercano se ubicaba aproximadamente a 25 km de distancia. Nuestra casa se encontraba sobre una colina, y muy cerca pasaba un arroyo que se internaba en el bosque a lo largo de kilómetros y kilómetros. El abuelo, que vivía al lado, siempre nos dijo que había gente viviendo entre los árboles, personas que habían nacido allí y eran muy distintas a nosotros, frecuentemente solía decir que “los árboles tenían ojos”, pero siempre creímos que sólo intentaba asustarnos.

Sin embargo, una noche, cuando tenía alrededor de 8 años, estaba sentado en la sala viendo una película sobre Pearl Harbor cuando mi padre entró a toda prisa y me dijo que no me moviera, que había escuchado pasos y la puerta trasera abrirse mientras estaba en el baño. Creyó que alguien había ingresado a la casa y que el intruso se había asustado cuando escuchó sus pasos en el corredor del baño. Entonces, sale de la casa dejando la puerta abierta de par en par, cosa que me aterró demasiado.

Monstruo terror bosque

Puse la película en pausa y escuché el silencio un par de minutos. Evidentemente, el intruso todavía estaba en el interior. Miro hacia la puerta en la sala de estar y observo la parte superior de una cabeza asomándose desde una esquina. Era una cabeza cubierta con una sábana blanca, cortada y atada en la parte del cuello. En ese instante me quedé paralizado, e incluso si hubiera querido emprender la huida no tenía a dónde ir más que en dirección a este personaje tenebroso.

Se limitó a observarme durante lo que pareció una eternidad hasta que se movió a la parte trasera de la casa. Escuché cuando la puerta trasera volvía a cerrarse. Me quedé allí sentado y empecé a llorar hasta que mi padre regresó. Papá me contó que cuando se dirigía a inspeccionar la parte trasera de la casa, observó a este sujeto saliendo por la puerta trasera. El hombre vio a mi padre y se echó a correr colina abajo.

De acuerdo con mi padre, el abuelo se encontraba sentado en el porche de su cabaña, y pudo ver al sujeto caminando hacia la casa, así que fue a buscar su arma, cuando volvió a salir vio al mismo sujeto bajando por la colina y le disparó en una pierna. El hombre cayó, pero logró reincorporarse antes que el abuelo pudiera disparar otra vez, y finalmente desapareció entre los árboles. Los policías intentaron rastrearlo, pero simplemente se desvaneció.

Lo único que encontraron fue una pequeña choza aproximadamente a dos kilómetros de distancia en medio del bosque, el lugar estaba repleto de ollas y sartenes.

 

4 – El hombre de negro observándola en el bosque.

Cuando era más joven, hace aproximadamente 5 años, vivía con mi familia en una gran casa en medio del bosque. Mi habitación se ubicaba en el primer piso, y tenía una ventana de más de 4 metros de largo y casi 2 metros de alto. Una ventana realmente grande. Era tan extrañamente grande que jamás pudimos encontrar cortinas o persianas para cubrirla, por lo que tenía una ventana descubierta, algo que me parecía perfecto pues, como solía decir, estábamos en medio del bosque.

Casa antigua en el bosque

Una ocasión me desperté a media noche con esa sensación de que alguien me estaba observando, y entonces lo vi: un hombre completamente vestido de negro me observaba a través de la ventana. Grité, y en el momento que lo hice el sujeto se echó a correr al bosque.

 

5 – El mirón.

Cuando vivía en Australia, en medio de la nada y completamente rodeada de desierto, mis vecinos más cercanos se encontraban aproximadamente a 10 kilómetros de distancia. La casa se ubicaba al final de un largo camino de terracería y no había ninguna otra vivienda, por lo que nadie llegaba hasta este lugar a menos que específicamente fuera a visitarnos. Una noche me bañaba en la tina, cuando miré hacia arriba y vi la cara de un hombre observando a través de la ventana.

Muñeca hecha con lianas bosque

Completamente aterrada, salí de la tina, me vestí, etcétera y mi esposo trató de convencerme que probablemente lo había imaginado, especialmente porque la ventana está a gran altura y nadie desde el exterior hubiera podido alcanzarla. Entonces lo obligué a salir a echar un vistazo, y sí, alguien había entrado al cobertizo que se ubicaba aproximadamente a 50 m de la casa. Había tomado algunos tablones de madera para apilarlos y poder subir hasta la ventana.

Si se hubiera tratado de un mirón en una locación accesible, como un suburbio, probablemente me habría extrañado un poco y después lo dejaría pasar, pero la cantidad de trabajo que tuvo que hacer este hombre para espiarme en el baño hace que lo siga recordando hasta el día de hoy. Y todavía me sigo preguntando cómo diablos pudo salir de ahí tan rápido sin automóvil. ¿Acaso vivía en nuestra propiedad entre los matorrales o algo así?

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