5 récords que nunca han superado

Durante los últimos 65 años, el “Libro Guinness de récords mundiales” (Guinness World Records) ha documentado y catalogado en una publicación anual toda clase de hazañas, logros e información peculiar sobre el mundo y las personas. En todo este tiempo, la mayoría de los récords fueron superados y actualizados con cierta regularidad tras el primer registro.

hombre abriendo un envase de pepinillos

Sin embargo, existe un pequeño grupo de marcas invictas. Y aunque cabe la posibilidad de que algún día los superen, los siguientes récords se han mantenido firmes desde el día que los plasmaron.

1 – Ashrita Furman: el campeón rompedor de récords.

Para muchos de los individuos que buscan establecer o superar un récord, una sola ocasión es suficiente para aumentar el ego y tener algo que presumir en las cenas familiares. Sin embargo, el objetivo de Ashrita Furman es romper tantos récords como sea posible. Este sujeto ostenta el récord a la mayor cantidad de récords superados en la historia. A lo largo de las últimas tres décadas, Furman ha superado más de 600 marcas.

Como mencionamos en el primer párrafo, la mayoría de récords son superados con cierta regularidad, por lo que actualmente este hombre sólo tiene vigentes unos 200. Esto no le quita mérito alguno a sus hazañas y es una prueba de la ridícula cantidad de extrañas marcas registradas por Guinness.

La primera vez que rompió un récord realizó 27 mil saltos de tijera en 6 horas y 45 minutos. Y desde entonces no pudo parar. Ha roto cientos de récords: encender y apagar el mayor número de antorchas en un minuto, balancear una motosierra en su barbilla, la mayor cantidad de flechas rotas con el cuello en un minuto y un gran etcétera. Acumuló tantos récords que difícilmente otra persona dedicará tanto tiempo y energía a superarlo, aunque todo es posible.

2 – Robert Wadlow: el hombre más alto.

Actualmente existen numerosos casos de gigantismo alrededor del mundo, pero ninguno como para superar a los mayores gigantes de la historia. Según los registros médicos, la persona más alta jamás nacida fue Robert Wadlow. Aunque vino al mundo con una estatura promedio y pesando casi 4 kilogramos, Wadlow siguió creciendo hasta alcanzar los 2.72 metros de altura en la adultez.

Robert Wadlow en 1937
Robert Wadlow en 1937.

Trágicamente, su condición sólo le permitió vivir hasta los 22 años, y los médicos creen que hubiera seguido creciendo si hubiera vivido más.

Zeng Jinlian, la mujer más alta de la historia.

La mujer más alta registrada en la historia es Zeng Jinlian, oriunda de la villa Yujiang, en la provincia china de Hunan. Murió en 1982, con 17 años y una altura de 2.46 metros. El crecimiento anormal de Jinlian inició a los cuatro meses de edad, alcanzando los 1.56 metros de estatura para su cuarto cumpleaños.

Al cumplir los 13 años, la niña ya superaba los 2 metros de estatura. Aunque mantiene su marca en el “Libro Guinness de récords mundiales” como la mujer más alta de la historia, otras ocuparon ese lugar al destacar como las mujeres más altas del planeta al momento en que fueron registradas.

3 – Brower Minnoch: el hombre más gordo.

La mayoría de las personas en este libro busca establecer los récords, pero otras veces las cosas son diferentes. Tal fue el caso de Jon Brower Minnoch, quien estableció el récord del ser humano más pesado hasta la fecha. La vida entera de Minnoch se traduce en una batalla constante contra el sobrepeso: a los 12 años ya pesaba 133 kg. Una década después, con 1.85 metros de estatura pesaba 230 kg. En el peor momento de su vida, Minnoch llegó a pesar 635 kg.

Brower Minnoch

Obviamente, el peso que padecía Minnoch propició un declive acelerado en su salud y los médicos determinaron que todo ese peso extra se debía a una condición en la que su cuerpo generaba exceso de líquidos. Tras una hospitalización que se extendió por más de un año, el hombre perdió 419 kg. Esta última hazaña casi lo lleva a superar otro récord al colocarse como la segunda persona que más peso ha perdido en la historia.

Desafortunadamente, un año después recuperó mucho del peso perdido y a los pocos meses murió con un peso estimado de 262 kilogramos.

4 – John D. Rockefeller: el hombre más rico.

Este año, Jeff Bezos figura como el hombre más rico del planeta con una fortuna estimada de US$ 146.9 mil millones. Aunque hablamos de una cantidad ridículamente alta de dinero, debes saber que no es la mayor riqueza personal ostentada por una sola persona en la historia, claro, siempre que hagamos los ajustes inflacionarios.

John D. Rockefeller busto

La fortuna que supera a la de Jeff Bezos la amasó un hombre llamado John D. Rockefeller, un magnate que llegó a controlar el 90% de la producción petrolera en los Estados Unidos. En 1913, su fortuna personal ascendía a US$ 900. Si ajustamos esta cantidad a la inflación y sumamos la riqueza que poseía al momento de su muerte en 1937, encontramos que la fortuna de Rockefeller ascendía a US$ 418 mil millones en valores actuales.

Ningún otro ser humano en la historia de este planeta amasó una fortuna personal tan gigantesca, aunque ciertamente es complicado compararlo con personajes como Mansa Musa. Por eso, John D. Rockefelle mantiene el título de la persona más rica en la historia moderna. En 2006, la revista Forbes declaró a Rockefeller como la persona más rica en la historia ajustando su fortuna a US$ 305.3 mil millones, y la cantidad no ha parado de aumentar desde entonces.

5 – Shridhar Chillal: las uñas más largas.

Shridhar Chillal es un hombre originario de Pune, India, que ostenta el récord de las uñas más largas del planeta. La hazaña requirió que no se cortara las uñas durante 66 años. Evidentemente, mantener unas uñas de este tamaño prácticamente inutiliza la mano, por lo que utilizaba su mano derecha para realizar la mayor cantidad de tareas posibles. Cuando finalmente decidió cortarse las uñas, estas tenían una longitud de 909.6 cm.

Chillal dejó de cortarse las uñas cuando tenía 14 años, después que un maestro lo reprendiera por romperse una uña. Mantener unas uñas de esta longitud no es nada fácil, y el hombre sufría de dolores y dificultad para dormir. Al final, accedió a cortarse sus largas uñas para que fueran exhibidas en el museo de Ripley’s Believe It or Not! en Times Square.

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