5 aperturas de Juegos Olímpicos que son inolvidables

Los primeros Juegos Olímpicos se celebraron hace 125 años. Aquel 6 de abril de 1896, en Atenas se percibía una atmósfera festiva. Incontables banderines adornaban los edificios públicos y las residencias privadas lucían peculiares guirnaldas. El Estadio Panathinaikó se convirtió en escenario principal, donde más de 75 mil asistentes escucharon un himno. La pieza musical resultó de la colaboración entre el poeta Kostís Palamás y el compositor Spyridon Samaras.

anillos de los juegos olimpicos(1)

El registro histórico señala que la canción se repitió. Y no por error, sino por el gran entusiasmo de los espectadores. Sin embargo, la atracción principal del evento vendría después. Específicamente con la entrada de los atletas, todos hombres, que participaron en los Juegos de la I Olimpiada.

Los Juegos Olímpicos modernos.

La simpleza de esta ceremonia quedó en el pasado, pero su esencia se mantiene en la actualidad. Aunque en 1896 las representaciones olímpicas eran individuales, las personas esperaban ansiosamente la presentación de los atletas. Cuando la organización del movimiento olímpico se dividió por países, todo cambió. Y a partir de allí empiezan a tomar forma las ceremonias de apertura que todos conocemos.

El gran espectáculo en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos es una “tradición inventada”. El acto no sólo busca entretener al espectador. También funciona como una demostración de poder por parte del Comité Olímpico Internacional (COI). Una organización cuyas representaciones nacionales superan incluso a las de Naciones Unidas.

El protocolo del COI respecto a las ceremonias de apertura sigue un marco bien establecido. Además de representar la historia del país anfitrión, se busca exaltar sus hitos culturales. La máxima audiencia en los JJ.OO. se alcanza durante la inauguración y clausura de los mismos. Por eso, la meticulosa producción busca superarse con cada nueva edición con el objetivo de producir una buena impresión.

Desde eventos multitudinarios de cuatro horas con sofisticada programación artística, hasta una simple ceremonia del siglo XIX. Aquí te presentamos 5 aperturas de los Juegos Olímpicos que definieron la ceremonia tal y como la conocemos hoy.

Amberes, 1920.

Muchos de los elementos presentes en la ceremonia de apertura se introdujeron en las Olimpiadas de 1920, con sede en Amberes, Bélgica. Allí se izó por primera vez la bandera Olímpica, cuyos cinco anillos representan la unión entre continentes y la universalidad de los Juegos Olímpicos.

Olimpiadas de 1920, con sede en Amberes

Hablando del diseño de los cinco anillos, es obra del francés Pierre Fredy de Coubertin, fundador de los Juegos Olímpicos modernos. Lo presentó en 1914 con miras a la edición de 1916. Sin embargo, el evento se canceló cuando estalló la Primera Guerra Mundial.

Los Juegos Olímpicos de Amberes en 1920 también resultaron pioneros en el juramento olímpico. Víctor Boin, un esgrimista belga, leyó un escrito redactado por Coubertin. Con el tiempo, el texto original ha sufrido alteraciones para adaptarse a los cambios en la justa deportiva.

La liberación de palomas como mensaje de paz en la ceremonia de apertura también inició en Amberes. Es verdad que las aves participaron en los JJ.OO. de Atenas 1896, pero sólo durante la ceremonia de victoria. Además, el plumaje de las aves se teñía con los colores nacionales de Grecia. La referencia a un movimiento pacífico inició en 1920.

Sin embargo, la tradición se convirtió en un acto simbólico tras el penoso incidente en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988. En esa ocasión, las palomas murieron calcinadas en la pira olímpica.

Los Angeles, 1932.

La ciudad de Los Ángeles, en Estados Unidos, resultó electa como sede de los Juegos Olímpicos en 1932. Hasta la fecha, las ceremonias actuales no se entenderían sin este memorable evento. Por esa época la industria cinematográfica estadounidense estaba en pleno auge. Y las casas productoras en Hollywood emplearon toda su experiencia al producir una narrativa sobre la historia del país y sus marcos culturales.

Los Angeles Memorial Coliseum

Los Angeles Memorial Coliseum, un estadio con capacidad para más de 100 mil espectadores, pasó por una serie de reformas destinadas específicamente a la justa deportiva. También recibió a más de 3 mil músicos que interpretaron los himnos en las Olimpiadas de los Estados Unidos. En un tablero mecánico exhibieron una cita de Coubertin: «Lo importante de los Juegos Olímpicos no es ganar, sino participar. Lo esencial no es conquistar, sino jugar bien«.

los angeles 1932

Al final, cientos de palomas salieron volando del estadio. Pese a las severas consecuencias económicas que trajo la crisis de 1929, Estados Unidos se las arregló para impresionar al mundo. A partir de 1932, cada país que recibe los Juegos Olímpicos se esmera por presentar una ceremonia idiosincratica. Desde ese momento, los JJ.OO. son aprovechados para manifestar el poder blando.

Berlín, 1936.

El relevo de la antorcha olímpica nació con las Olimpiadas de 1936, en Berlín, Alemania. Carl Diem, secretario general del comité organizador, hizo la propuesta. El ritual se inspiró en la cultura de la Antigua Grecia, donde el fuego se consideraba sagrado. Desafortunadamente, Diem estuvo al servicio de los nazis. Ante el ascenso de Adolf Hitler al poder y la imposición de una dictadura, el Comité Olímpico Internacional intentó sacar el evento de Alemania. Todo resultó en vano.

Juegos Olimpicos 1936

Con 3,075 km recorridos, el primer relevo duro 12 días y atravesó siete naciones: Grecia, Bulgaria, Yugoslavia, Hungría, Austria Checoslovaquia y Alemania. El atleta elegido para llevar la antorcha en la ceremonia de apertura era Fritz Schilgen, un corredor cuyo estilo se consideraba atractivo.

juegos olimpicos berlin

Partiendo de Olimpia, en Grecia, la antorcha olímpica tiene la intención de conectar a los atletas y a las naciones durante el relevo. El rescate de este símbolo resultó tan importante que se mantiene hasta hoy. La llama olímpica casi da una vuelta al planeta con cada edición de las Olimpiadas.

Tokio, 1964.

Los Juegos Olímpicos de Tokio 1964 marcaron un hito en la historia del evento. Se trató de las primeras Olimpiadas televisadas en vivo y a todo color para Europa y Norteamérica. A la ceremonia de apertura se agregó la importancia de una transmisión televisiva. Y esto cambió radicalmente la estética del espectáculo olímpico.

También se trató de la primera ocasión en que las Olimpiadas se celebraban en Asia. En aquella histórica ceremonia de apertura se introdujo un espectáculo con aeronaves y las famosas danzas. Además, Japón no dudó ni un instante en mostrar su rica historia al mundo entero.

Yoshinori Sakai se encargó de encender la pira Olímpica. Este atleta, apodado «el bebé de Hiroshima», nació el mismo día que Estados Unidos bombardeaba la ciudad japonesa homónima. Al final del evento, los aviones formaron los cinco anillos Olímpicos en el cielo.

Sídney, 2000.

Con la llegada del nuevo milenio el evento empezó a contemplar el medioambiente. Y es en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, en Australia, que los reflectores apuntan al tema de la sustentabilidad. Tan es así que esta edición es recordada como los Juegos Verdes. Una de las principales preocupaciones era la descontaminación de la Bahía de Homebush.

Por eso, la ceremonia de apertura se enfocó en la valorización del océano. Mediante presentaciones con artistas suspendidos, reflexionaron las prácticas ecológicas adoptadas en la competencia. La Bahía de Homebush era un auténtico vertedero de toda la contaminación química proveniente de las industrias circundantes. Pero, tras una intensa limpieza de la zona allí se instaló el parque olímpico.

Por si fuera poco, la Villa Olímpica se construyó a partir de materiales menos perjudiciales para el planeta. Era la primera ocasión en que los Juegos Olímpicos involucraban a Greenpeace, la ONG medioambiental responsable por evaluar la sustentabilidad en la organización del evento.

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