William Sidis, ascenso y caída de un genio

En los últimos años del siglo XIX, el éxodo de inmigrantes judíos provenientes de Rusia se manifestaba en forma de barcos repletos desembarcando en el puerto de Nueva York. Eran personas que escapaban de la persecución religiosa y política en su patria. Entre estos inmigrantes se encontraban Boris y Sarah Sidis, que apenas llegaron a tierras estadounidenses comenzaron a ganar notoriedad entre los americanos como individuos excepcionales. Boris se hizo a sí mismo con una reputación de psicólogo pionero en el estudio de la mente humana, y su esposa Sarah se convirtió en una de las pocas mujeres en los Estados Unidos con título para ejercer la medicina. Aunque fueron vistos como dueños de mentes superdotadas, también resaltaron por sus extravagancias.

William James Sidis

William James Sidis

Boris se formó en Harvard como estudiante, y después pasó a dar catedra como profesor de psicología y a escribir sobre teorías innovadoras en el campo. Era reconocido en áreas como la psicología grupal, hipnosis y multitudes frenéticas; además vivía fascinado con los efectos de la evolución en la psique humana. También impulsó algunas terapias extrañas como la “cura por reposo”, donde las víctimas de trastornos mentales eran aisladas en camas por periodos que iban hasta los dos meses, esto a veces incluía sesiones de electroshock. Muchas de las obras de Boris fueron experimentales y aventureras en una época en que la psicología hacía grandes avances en su campo.

 

El nacimiento de William Sidis.

En el April Fool’s day del año 1898, Boris se encontró ante una oportunidad única para llevar sus excéntricas teorías psicológicas a un escenario en el mundo real: su esposa Sarah trajo al mundo a un niño. Bajo la guía de estos padres superdotados (y neuróticos), el joven William James Sidis rápidamente se convirtió en un ser humano con talentos más allá de lo común.

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El matrimonio Sidis comenzó la educación de su hijo durante los primeros meses de vida, y el joven cerebro de William absorbió toda esa información como una esponja. Recurriendo a unos bloques de madera, Boris empezó a enseñarle el alfabeto a su pequeño retoño, valiéndose de técnicas parecidas a la hipnosis para inducir al bebé a pronunciar las letras. Con apenas seis meses de edad, William eran capaz de pronunciar “puerta”, y al mes siguiente incluyó en su vocabulario la palabra “luna”. Cuando llegó a los ocho meses de vida, el matrimonio Jadis se jactaba de que su bebé era capaz de alimentarse con una cuchara, algo que muy pocos niños logran perfeccionar antes del primer año. William también era capaz de identificar y repetir las letras en los bloques de madera de su padre, lo que equivaldría a la habilidad de un niño de cuatro años en el reconocimiento de símbolos.

Boris y Sarah estaban convencidos de que la curiosidad era una cualidad que debía nutrirse, por lo que Sarah abandonó su carrera en medicina para dedicar su vida al desarrollo del pequeño. La sed por aprender de William parecía insaciable, y para su primer cumpleaños – una edad a la que un niño promedio todavía babea – ya se encontraba perfeccionando sus habilidades con la escritura. Seis meses después de esto ya leía los diarios.

A medida que William se acercaba a su cumpleaños número cinco, sus asombrosas habilidades empezaron a llamar la atención de la prensa. De forma autodidacta había aprendido a utilizar una máquina de escribir desde su periquera, tecleando cartas a Macy’s sobre un pedido de juguetes. También se había aventurado en el aprendizaje de latín, griego, francés, alemán, ruso y hebreo. Su sed de información parecía imparable a medida que devoraba tomos enormes que iban de Anatomía de Gray a algunas obras de Homero. Ingresó a la educación básica cuando cumplió seis años, pero en poco más de seis meses avanzó hasta la educación secundaria. Sus alucinantes logros pronto se convirtieron en algo frecuente en las portadas de periódicos como el New York Times.

El matrimonio Sidis estaba orgulloso del talento y los logros intelectuales de su hijo. Cultivando precozmente su naturaleza curiosa llegaron a confirmar algunas de sus teorías más extravagantes, y mostraban al joven William como una prueba tangible de ello. Pero el asunto de cuánto de eso se debió a la influencia de los padres y cuánto al propio talento del joven es asunto de discusión. Como sea, resultó indudable que el enfoque de sus padres contribuyó al desarrollo y también que su mente tenía una predisposición a llenarse de información a sí misma.

 

El ascenso de William Sidis.

Cuando cumplió nueve años, William intentó inscribirse a la Universidad de Harvard, y aunque los exámenes de ingreso no representaron ningún problema para el joven, la solicitud fue rechazada por considerársele “emocionalmente inmaduro” para el ambiente universitario. Dado que William tenía que esperar para pasar por Harvard, pasó ese lapso en el Tufts College corrigiendo errores en los libros de matemáticas, hojeando las teorías de Einstein para intentar descifrar algunos errores, perfeccionando su dominio en lenguas extranjeras y coleccionando diligentemente boletos de tranvía. Descubrió que era capaz de calcular el día de la semana para cualquier fecha en el pasado o el futuro, y escribió cuatro libros. Cuando William cumplió los once años de edad en 1909, Harvard finalmente aceptó abrir sus puertas a la mente prodigiosa del pequeño.

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En enero de 1910 más de cien individuos, entre docentes y estudiantes avanzados de matemáticas, se reunían en una sala de conferencias de Harvard para atestiguar el primer discurso público de un niño de once años llamado William Sidis. Habló con una voz tranquila, algo tímida y tuvo que reprimir la risa unas cuantas veces, pero su ponencia sobre cuerpos de cuatro dimensiones fue bastante bien aceptada. Fue lo suficientemente avanzada como para desconcertar a varios miembros del público. Así quedó de manifiesto en su introducción:

“Mi propia definición de la Cuarta Dimensión es que se trata de un espacio euclidiano con una dimensión extra. Es la proyección de las figuras de la Tercera Dimensión en el espacio. Las figuras tridimensionales, como el cubo, son utilizadas como partes de las figuras en la Cuarta Dimensión, y las figuras de la Cuarta Dimensión pueden denominarse configuraciones. Actualmente es imposible construir modelos reales de las figuras de la Cuarta Dimensión, o concebirlas en el ojo de la mente, pero es muy fácil construirlas a través del teorema de Euclides”.

Tras esta ponencia de William, un profesor del MIT llamado Daniel Comstock profetizó a los reporteros que Sidis se convertiría en el matemático más importante del siglo XX. La historia de William Sidis explotó y en cuestión de días se convirtió en un tema de dominio nacional.

William Sidis se graduó con honores al cumplir los 16 años, tras haber crecido con cierta introversión debido a la repentina fama y presión social. El día de su graduación, declaró ante los periodistas allí reunidos, “Quiero vivir una vida perfecta. La única forma de vivir una vida perfecta es hacerlo en aislamiento. Siempre he odiado las multitudes”. A partir de aquí comenzó una política de por vida en la que rechazaba enérgicamente cualquier tipo de arte, música, sexo o cualquier otra cosa que pudiera representar una distracción en la búsqueda del conocimiento puro.

 

La caída de un genio.

Durante un corto periodo de tiempo, William dio catedra de matemáticas en la Universidad de Rice en Houston, pero dimitió cuando se dio cuenta que su edad y su fama eran distracciones infranqueables para los estudiantes. Regresó a Harvard durante un tiempo para buscar una licenciatura en derecho, pero dejó la carrera cuando se dio cuenta que las leyes no era lo suyo. En 1919 William fue sometido a un nuevo escrutinio público, cuando lo detuvieron por participar en una manifestación que se convirtió en motín. El juicio que siguió hizo más evidente su filosofía poco convencional, como su acérrimo ateísmo – solía referirse a Dios como “el gran jefe de los Cristianos”– y sus inclinaciones socialistas. Más tarde sus opiniones políticas siguieron los ideales del libertarismo.

Boris Sidis

Boris Sidis

No pisó la cárcel gracias a la influencia de sus padres, pero ellos mismos lo castigaron confinándolo durante un año a su casa de verano en California después del problema. Totalmente amargado, William regresó a la costa este en un intento por alejarse de la prensa, de sus padres y de sus talentos – todo lo que él consideraba una plaga. Tomó trabajos de bajo perfil como oficinista y bibliotecario, trasladándose a un nuevo puesto cuando descubrían su identidad. “El simple hecho de ver una fórmula matemática me enferma físicamente”, llegó a decir. “Todo lo que deseo hacer es utilizar una máquina de sumar, pero no me dejan en paz”. En cierta ocasión Eastern Massachusetts Street Railway Company lo contrató y le entregó una pila de planos y estadísticas con la esperanza de que pudiera mejorar su sistema; él hombre llegó a las lágrimas ante la expectativa de tantos cálculos y al darse cuenta de que tendría que renunciar a su puesto de trabajo el primer día.

Sidis hizo un esfuerzo realmente digno de reconocer para ocultarse del escrutinio público durante su edad adulta. Escribió algunos libros, pero la mayoría con nombres inventados y sobre temas oscuros. Uno de estos libros, titulado Notes on the Collection of Streetcar Transfers, habla de su inusual y laborioso pasatiempo conocido como “peridromophilia” (coleccionar todo lo que tenga que ver con tranvías). Un biógrafo de Sidis calificó este libro como “el libro más aburrido jamás escrito”. Sin embargo, William también hizo cierta referencia a la existencia de materia oscura antes de que se estableciera formalmente como una teoría, y escribió la forma en que una tribu nativa americana democrática pudo haber influido en la política de los fundadores de los Estados Unidos. Por otra parte seguía aprendiendo idiomas, absorbiendo decenas de lenguas extranjeras con toda facilidad.

Recorte del Boston Traveler.

Recorte del Boston Traveler.

La prensa siguió acechando a William durante años, haciendo mofa de los empleos monótonos que obtenía y menospreciando su potencial. Un artículo del New Yorker al que titularon “April Fool” fue tan feroz y lleno de detalles sobre la vida privada de Sidis que se vio tentado a demandar por violación a su privacidad, un caso que escaló hasta la Suprema Corte de los Estados Unidos. En el año de 1944 finalmente obtuvo una victoria parcial, pero fue un logro bastante amargo.

Después de esto William no vivió mucho, en el mes de julio de ese año su casera llamó a la policía de Boston tras descubrirlo inconsciente en su apartamento. A los 46 años de edad William Sidis fue víctima de un derrame cerebral, y jamás recuperó el conocimiento. Así de amargo y triste fue el final de un prodigio que a los once años sorprendió a un público atónito experto en matemáticas en Harvard; murió totalmente solo, viviendo de un empleo como oficinista y sin un centavo en la bolsa.

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Los que llegaron a conocerlo en vida dieron testimonio de su brillantez y el maravilloso dominio de más de cuarenta idiomas, pero sus contribuciones visibles a la sociedad parecieron haber sido relativamente pocas para alguien con su talento. Algunos dicen que sus padres lo presionaron demasiado durante su juventud – sobrecargando su excepcional mente a una edad temprana – y algunos culpan a la prensa de su aislamiento. Existe una evidencia considerable de que William siguió la filosofía Okamakammesset de “contribución anónima”, una postura que implica que el valor de una persona no está dado por las contribuciones tangibles que hace a la sociedad.

Aunque probablemente él no habría dado demasiado crédito a las medidas formales de inteligencia que tenemos, se ha llegado a estimar que el coeficiente intelectual de William Sidis era de 300, donde el promedio es de 100 y un 140 ya se considera el de un genio. Cualesquiera que hayan sido las razones de una vida tan decepcionante, no cabe duda de que fue uno de los seres humanos mentalmente más dotados que jamás hayan existido. Imaginen las contribuciones que William pudo haber hecho a las matemáticas y a la ciencia si sus talentos no se hubieran desperdiciado de esa forma. Mente indomable es una película basada en la vida y obra de William Sidis y su padre.

Especiales

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  • Robs Sep 7, 2015

    Es increible como en cualquier nota sobre algo fuera de lo comun esta implicado Rusia, ya sea directa o indirectamente.

    • Martin D'Anda Sep 7, 2015

      No se, todo lo que sale de rusia es bueno, La Ak-47, El theremin, la tabla pediodica, las naves espaciales, todo.

  • Botwalk Sep 7, 2015

    “¿Y si era tan listo, por qué se murió?”

  • Arriba La Cahuamanta Sep 7, 2015

    bueno como Anastasiya Kvitko o como Yelena Isinbáyeva?

  • homosexual Sep 7, 2015

    Dicen que todos los niños son genios al nacer, el sistema educativo, la familia, la sociedad son los que van menguando tu potencial

    • jose perez Feb 28, 2016

      Totalmente erronia tu respuesta nadie nace genio, un genio se nace queriendo superarse, pero un sobredotado nace con un talento ya especial promovido por algun golpe en la cabeza de niño o simplemente una manera de pensar diferente a toda las personas donde las emociones no entrar en vigor.

  • uriel Sep 9, 2015

    hizo su propia definición de la Cuarta Dimensión es que se trata de un espacio euclidiano con una dimensión extra. Es la proyección de las figuras de la Tercera Dimensión en el espacio.

  • uriel Sep 9, 2015

    Eso es sorprendente

  • Javier Ene 6, 2016

    Según yo, tuvo dos grandes problemas: De niño, excesiva presión de los padres. A algunos no les preocupa que los niños se queden ignorantes. Y otros los quieren hacer tan especiales que los trauman. Parece la canción “Mi amigo Hans”, de Cri-Cri. Otro gran problema fue la incomprensión, la envidia y, me atrevería a decir, incluso el odio de la sociedad mediocre que nunca puede tolerar que alguien logre sobresalir muy por encima del conformismo y la grisácea amorfidad de la masa. Este genio debió haber nacido por lo menos 200 años después. Al Sr. Spock le habría tal vez fascinado conocer a un humano que rompía con su concepción de la humanidad.

  • Juan welding Esquivel Feb 10, 2016

    Alguien podría decirme donde se encuentra la tumba de James William Sidis?
    realmente es algo que quiero saber
    muchas gracias por sus respuestas.

  • jose perez Feb 28, 2016

    me encanto este blog

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