Proyecto Alfa, Uri Geller y las cucharas dobladas

En los últimos días del año 1960, un hombre joven israelí de nombre Uri Geller se convirtió en un volcán de atención y fama gracias a una serie de demostraciones sorprendentes en la televisión de EE.UU. y Gran Bretaña. Ante la vista del atónito público, Uri aparentemente era capaz de manipular el metal con su mente.

uri geller

Foto: Flickr / Lunar Camel Co.

Cucharas retorcidas en sus manos, llaves que se rizaban ante el suave toque de sus dedos, y brújulas que oscilaban hacia él. También fue conocido por reiniciar los relojes que se habían detenido simplemente sosteniéndolos en sus manos. En propias palabra de Geller, estas hazañas eran producto exclusivo de su voluntad, un fenómeno conocido como la psicoquinesis.

Además de su metalurgia mental y sus capacidades magnéticas, el bien parecido joven israelí hacía gala de sus potentes habilidades psíquicas, sobre todo en su capacidad de reproducir dibujos que nunca había visto. Un voluntario haría el dibujo original, mientras Uri no miraba, y a continuación Geller usaba sus dones para tratar de reproducir la imagen. Aunque sus copias no siempre eran del todo correctas, eran lo suficientemente parecidas como para asombrar a los espectadores.

Estas hazañas de “alto perfil” de Geller en la década de 1970 plantaron las semillas para lo que llegaría a ser conocido como “ciencia paranormal” por todo el mundo, y desde entonces muchos se dedican a imitar sus actuaciones. Aunque abundan los escépticos que reproducen su obra a la luz de lo real, todavía se conservan un puñado de “cosas sin explicar” en las exhibiciones de Geller y sus contemporáneos.

La mayoría de los estadounidenses se sintieron rápidamente familiarizados con el carismático Uri Geller debido a una incesante aparición en programas de televisión de renombre y en revistas a finales de 1960 y principios de 1970. Mientras las cámaras filmaban, las cucharas se suavizaban convirtiendo el duro metal en un material chicloso mientras estaba en sus dedos. A menudo la audiencia se veía encantada cuando la cabeza de una cuchara era separada del mango y caía al suelo.

Uri Geller 2

Cuando hizo el acto de reactivar los relojes en televisión, él mismo instó a los atónitos televidentes a buscar algún reloj que tuvieran descompuesto entre sus cosas, permitiéndole actuar como un conducto psíquico. Para el asombro de todos, según los reportes, algunos de los relojes de los espectadores comenzaron a funcionar de nuevo.

Para 1972, el frenesí mediático que masticaba a Geller terminó por llamar la atención de la comunidad científica seria, tanto partidarios como escépticos comenzaron a tomar lugares. Con el objetivo de comprender mejor los métodos que empleaba Uri, científicos del Instituto de Investigación de Stanford (SRI) lo invitaron a participar en una serie de experimentos imparciales. Uri aceptó entusiasmado. A lo largo de cinco semanas, los investigadores Harold E. Puthoff y Russell Targ convirtieron a este misterioso personaje en objeto de su escrutinio científico sometiéndolo a una serie de particulares aventuras en el laboratorio.

Siguiendo algunas de las demostraciones informales de Geller, la primera prueba de los Stanford consistió en una serie de dibujos que se habían hecho antes de los experimentos y que fueron colocados en sobres aislados. A Uri se le pidió que recreara cada imagen en su propio papel. Algunos de los dibujos habían sido examinados por los investigadores antes de entrar al laboratorio con Uri, otros eran totalmente secretos, de modo que ni siquiera los investigadores sabían que estaba dentro de cada sobre antes de ser abiertos, y otras de las imágenes fueron traídas por consultores externos, y selladas en sobres antes de llegar a la institución. Previo a la mayoría de estos experimentos Geller expresaba tener cierta desconfianza de sus capacidades, y de hecho se negó a responder el 20% de las veces debido a la falta de confianza en su respuesta. Pero para aquellas pruebas en que lo hizo, mostró un nivel impactante de precisión. Sus representaciones eran toscas, pero con frecuencia tenían un parecido inconfundible con el original, aunque a veces invertido.

dibujos de geller

Ejemplo de los dibujos de Gellar (derecha) y de los investigadores (a la izquierda)

Los de Stanford también realizaron experimentos para medir la capacidad de Geller en detectar objetos sin verlos, una habilidad conocida como radiestesia. En cada una de estas pruebas, se le presentaba un conjunto de diez botes de aluminio numerados y se le pidió determinar cuál de ellos contenía un objeto. Antes de que fueran presentados ante Uri un sujeto colocaba el objeto en un bote al azar y luego revolvía los contenedores. Los objetos utilizados eran balines, imanes, agua a temperatura ambiente, y terrones de azúcar. A Geller no se le permitió tocar las latas o la caja, en caso de que eso sucediera el experimento podría ser catalogado como un fracaso. El protocolo pautaba que tendría que ir eliminando las latas una a una, señalándolas o mencionando su número hasta que solo restaran dos, entonces él era obligado a escribir en qué número de lata se encontraba el objeto y que era. Después, este método sería criticado como innecesariamente complejo, dejando demasiados rincones sobre los que se podría ocultar el engaño.

Al principio, Uri tomaba mucho tiempo moviendo sus manos sobre estos botes antes de seleccionar cada uno de ellos para que fueran retirados, pero a medida que las pruebas avanzaban parecía ir adquiriendo confianza, hasta que, finalmente, simplemente dijo el número de la lata correcta al entrar en la habitación. De catorce pruebas, hubo dos en las que se negó a adivinar, pero en todos los otros doce ensayos hizo la elección correcta. Puthoff y Targ se vieron comprensiblemente intrigados por el rendimiento del sujeto en su prueba. No había signos detectables de engaño, aunque las probabilidades de acertar en todas las doce pruebas eran de una en 10 ^ 12, o una en un billón.

Otra prueba donde Geller exhibió una precisión alucinante fue en una donde se utilizó un dado estándar de seis lados en una caja de metal, proporcionados por el SRI. El dado fue colocado en la caja y a continuación agitado, entonces se le pidió a Uri que dijera cual era la cara antes de abrir la caja de metal. Durante las diez pruebas se negó a responder en dos ocasiones, pero en las otras ocho tuvo un porcentaje del 100% de respuestas correctas.

balanza geller

Las demostraciones de la manipulación mental de de Uri fueron algo menos impresionante. Pese a que previamente había demostrado su capacidad de doblar objetos metálicos sin hacer contacto físico, fue incapaz de reproducir esto en el laboratorio. Cuando se le dejó tocar ligeramente las cucharas, los tenedores y las varillas de metal con las manos, de hecho las hizo doblarse, pero tal evidencia resultó inútil debido a la incapacidad de determinar la cantidad de fuerza que Geller estaba aplicando. Otra de las pruebas de psicoquinesia tuvo un éxito moderado, esta involucraba un gramo de acero pesado en una balanza eléctrica. Sin tocar el peso o la balanza – que estaban cubiertos por una cúpula de cristal – Uri fue capaz de causar cambios medibles en la lectura de la balanza.

El resultado de los experimentos fue un informe que el SRI publicó en la revista científica Nature en 1974. Los investigadores no se aventuraron a emitir conclusiones, y descartaron en su mayoría los resultados psicoquineticos como concluyentes, pero sentían que habían tenido el éxito suficiente como para que el fenómeno garantizará sus estudios posteriores. Puthoff y Targ acuñaron el término “efecto Geller” para describir sus notables demostraciones de poderes aparentemente paranormales.

El carisma y talento de Geller le valieron apariciones regulares en la televisión y en la prensa escrita durante los próximos siguientes, y pronto era reconocido como una superestrella de lo sobrenatural. Con la investigación de Stanford aparentemente corroborando sus afirmaciones, el escepticismo que lo rodeaba comenzó a irse.

the amazing randi

El Increíble Randi

Pronto aparecería otro hombre que también demostraba tales hazañas ante su propia audiencia. Su nombre era James Randi, también conocido como El Asombroso Randi. El hombre parecía tener también la capacidad de doblar las cucharas con apenas un toque. Pero Randi no alegaba tener poderes sobrenaturales. De hecho, era un mago de la época y un científico escéptico. Preparaba las cucharas con premeditación doblándolas hacia atrás y adelante hasta que el cuello estaba lo suficientemente debilitado. También torcía llaves y cubiertos de forma convincente, doblándolas rápidamente con sus manos mientras dirigía la atención de los espectadores a otros lugares. Después de realizar cada truco le explicaba a su audiencia cómo lograba estas ilusiones. Randi era cuidadoso en señalar que sus demostraciones no eran prueba definitiva de que Geller era un charlatán, sino más bien que el engaño era una explicación más razonable que los poderes sobrenaturales.

En 1973 El Increíble Randi recibía una llamada telefónica de los productores de The Tonight Show con Johnny Carson quienes también habían invitado a Geller. El mismo Johnny Carson había trabajado como mago de la época durante algún tiempo, por lo que se mostró escéptico de las afirmaciones de Geller y quería la ayuda de Randi para tratar de descubrir alguna jugarreta. Randi les sugirió a los productores que presentaran a Geller con una variedad de sus propias cucharas sin preparación, latas de aluminio y dibujos sellados. Cuando Uri se presentó en el escenario, se le notaba inusualmente nervioso cuando su mirada se posaba en el grupo de objetos. Cuando se le solicitó que demostrará sus habilidades, fue incapaz de continuar, quejándose de que esa noche en particular no se sentía “fuerte”.

Dicho incidente apenas y mermó la popularidad de Uri, y durante los próximos años Geller amasó una fortuna. Afirmó que hizo dinero principalmente brindando servicios de radiestesia a las principales compañías petroleras y mineras, pero también aceptó que al menos una parte de sus riquezas eran fruto de su fama. El hombre seguía siendo un adorno de los programas de televisión populares, y continuó asombrando a las audiencias. Otras personas alrededor de todo el mundo comenzaron a reclamar habilidades similares, y doblar cucharas en breve se convirtió en un elemento básico de las exhibiciones psíquicas.

James Randi

James Randi (2004) Foto: Wikimedia Commons

A finales de 1970, el Laboratorio McDonnell para la Investigación Psíquica en St. Louis comenzó de forma organizada una búsqueda de personas que pudieran demostrar de forma convincente el efecto Geller. James Randi intentó asesorar a los investigadores y proporcionarles consejos para que evitaran ser engañados, pero los “científicos” no le dieron la bienvenida a sus recomendaciones escépticas. Durante las primeras fases de los experimentos muchos de los candidatos quedaron descalificados debido a que fueron incapaces de mostrar sus habilidades en el laboratorio, pero dos jóvenes – Mike Edwards y Steve Shaw – parecían genuinos. En una serie de experimentos ampliamente difundidos los dos hombres contorsionaron una variedad de artículos de cuchillería, levitaron objetos, pusieron brújulas a temblar, y recrearon dibujos que se les suministraron en sobres cerrados. Parecía que la ciencia había reivindicado a Uri Geller y sus contemporáneos una vez más.

En 1981, tras cuatro años de experimentos en los laboratorios McDonnell, Edwards y Shaw dieron una conferencia de prensa en la ciudad de Nueva York con la revista Discover. El dúo de psíquicos famosos hizo una declaración que dejó perpleja a su audiencia. Mike Edwards dijo a los reporteros: “La verdad es que no somos psíquicos. Somos magos.” Steve Shaw añadió en medio del murmuro: “Sí, en los últimos cuatro años hemos estado engañando a la gente.” Luego pasaron a explicar su participación en el Proyecto Alfa, un esfuerzo iniciado por James Randi para demostrar que la investigación paranormal moderna estaba tan cegada por los prejuicios que era incapaz de detectar un fraude.

Edwards y Shaw explicaron y demostraron muchas de sus técnicas a la prensa reunida, en su mayoría de trataba de prestidigitación básica con las manos. Para las pruebas en que doblaban cucharas en el laboratorio, explicaron cómo cambiaban en secreto las etiquetas entre diferentes cucharas para que las medidas angulares de los investigadores, antes y después de los experimentos, no evidenciaran cambios detectables en la forma de cada cuchara. En otros, cambiaban la cuchara original por una preparada dirigiendo la atención de los investigadores a otro sitio. Más tarde, la cuchara doblada era presentada como prueba de éxito. También utilizaron pequeños imanes en muchas de sus ilusiones, e incluso se valieron de su respiración para hacer que ciertos objetos se movieran. En casi todos los casos, las recomendaciones que Randi había hecho a los laboratorios McDonnell en un inicio habrían revelado el engaño.

equipo alfa

Mike Edwards, Steve Shaw y James Randi, el Equipo del Proyecto Alfa

Algunos de los investigadores paranormales en un frenesí de desesperación desestimaron las afirmaciones y acusaron a Edwards y Shaw de ser psíquicos verdaderos que mentían sobre sus habilidades. El campo de la parapsicología sufrió una K.O por la noticia del engaño, y muchos de los investigadores involucrados fueron desacreditados por el Proyecto Alfa. La meta no era poner en vergüenza ni vengar a nadie, sino que más bien se trataba de un experimento social empleado para demostrar que los parapsicólogos son susceptibles al engaño y al autoengaño, independientemente de su inteligencia y entrenamiento. El Proyecto Alfa ilustra de una forma magistral la tendencia humana de buscar solamente en la evidencia que confirma las propias ideas preconcebidas, un fenómeno conocido por la psicología como sesgo de confirmación.

A pesar de no haber sido directamente desacreditado por lo hechos, la fama de Uri Geller se fue desapareciendo en los años posteriores. En 1988 un hombre de negocios de Gran Bretaña llamado Gerald Fleming ofreció donar £ 250.000 a la caridad si Geller lograba curvar una cuchara en condiciones controladas de laboratorio, Geller nunca respondió a dicha solicitud. Geller sostiene hasta la fecha que sus talentos son realmente sobrenaturales, aunque reconoce que algunos de sus trucos pueden ser imitados usando magia simple de escenario o fenómenos naturales. Por ejemplo, un reloj parado frecuentemente se reactiva luego de ser sostenido en las manos durante varios minutos debido a los movimientos y al calor del cuerpo. Sin embargo, no todas las manifestaciones de Geller en el ISR han sido explicadas por completos, como sus pruebas de dibujo, o el dado en la caja.

La James Randi Education Foundation (JREF) actualmente ofrece una recompensa de un millón de dólares a cualquier psíquico que pueda demostrar de forma convincente sus poderes paranormales en condiciones de laboratorio. De acuerdo con las reglas, tanto él como la parte que acepta el desafío deben estar de acuerdo de antemano con respecto a lo que se considera un éxito o un fracaso. A pesar de que más de mil supuesto psíquicos han hecho el intento, ninguno se ha llevado la recompensa. Hasta ahora Uri Geller no ha aprovechado esta oportunidad para probarse a sí mismo, y ni hablar de los autoproclamados psíquicos como John Edward.

Cadillac 1976 "efecto Geller."

En la actualidad todavía se puede encontrar a Geller doblando algunas cucharas y volviendo locas algunas brújulas, pero rara vez ante las grandes multitudes de antaño. Ahora dirige la mayor parte de su concentración psíquica a sus actividades familiares y creativas. Él es un artista consumado y sus creatividades se han escurrido a las páginas de periódicos y revistas durante años. También diseña ropa y joyas, da entrevistas ocasionales, y a veces se le puede ver conduciendo su Cadillac 1976 al que él llama el “efecto Geller.” La carrocería de este auto está decorada con un montón de cucharas y otros utensilios, cada uno de los cuales provenían de la boca de una celebridad o figura histórica.

Debido a su rehacía negativa para someterse a pruebas de laboratorio controladas, Geller y sus colegas psíquicos posiblemente sigan en el baúl de lo interesante pero poco probable durante algún tiempo. Si no fuera por las demostraciones que quedaron sin explicar, sería fácil pasar de este hombre como un charlatán más en la historia. Ya sea que los poderes de Uri broten desde un repertorio de trucos y engaños o desde el mundo de la magia, los unicornios y las hadas, lo cierto es que el hombre es una persona muy carismática y talentosa. Sus hazañas han demostrado más allá de toda duda que la mente humana posee increíbles poderes de manipulación. Todo esto, por supuesto, siempre que haya una cuchara de por medio.

Historia

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  • Rosa Melcacho Ene 14, 2014

    ooooorale!!!

  • Anonimo sin acento Ene 14, 2014

    No dudo que si existan personas capaces de hacerlo.

  • Omar Ene 15, 2014

    Pero insisto, la que se dobla es la mente

    • rosco Ene 15, 2014

      exacto

    • krizthian Ene 16, 2014

      es frase del niño pelon de matrix !!!

  • Arnold Mal Jun 22, 2014

    Este articulo es una basura tendenciosa,este tipo y los que le siguen son una mentira.

    • Hery Emmanuel Jun 22, 2014

      Ni siquiera has leído el artículo completo, ¿cómo puedes opinar?

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