¿Porqué no me puedo hacer cosquillas?

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El cosquilleo es un proceso neurológico y físico del cuerpo humano. Diversas teorías tratan de explicar lo que provoca las cosquillas y la más aceptada recientemente por los científicos es que las cosquillas son un sistema de defensa del cuerpo. Según esta teoría, el cerebro envía una señal de alarma y el cuerpo responde rápidamente. Por ejemplo, si algún insecto venenoso camina a través de nosotros, sentimos los estímulos, es decir, las cosquillas, y pasamos a un estado de alerta ante el peligro. El científico Charles Darwin afirmó que la excitación provoca la risa a través de la anticipación del placer.

 

La mayoría de de las personas tienen un punto en el que el cuerpo siente más cosquillas. Para algunos, las plantas de los pies, para otros detrás del cuello y algunos tienen suficiente sensibilidad en las costillas. Reír cuando le hacen cosquillas a alguien es un reflejo natural. Los científicos han descubierto que la sensación que tenemos cuando nos hacen cosquillas es de pánico y es una especie de defensa natural. Esta sensación nos pone en un estado de pánico y desencadena una reacción de risa incontrolable, si una persona nos está haciendo cosquillas. En el momento menos pensado el cosquilleo nos hará sentir muy ansiosos y llenos de pánico, dando lugar a una sensación de cosquilleo intenso. Incluso si sabes que alguien está a punto de hacerte cosquillas, el miedo y la angustia te hacen reír.

Los investigadores del Instituto Karolinska, en Estocolmo, Suecia, encontraron que la situación en la anticipación de las cosquillas activa las mismas áreas que las cosquillas verdaderas. Las áreas más activas fueron la corteza sensorial primaria y secundaria, lo que indica que el cerebro es capaz de predecir qué tipo de sentimientos van a surgir.

A pesar de toda esta posible explicación, las cosquillas son conductas sociales de los animales, por ejemplo, los monos, que también se hacen cosquillas unos a otros, como una forma de fortalecer las relaciones entre ellos. En general estimuladas por un pequeño roce de piel, apretones en ciertas partes del cuerpo como el abdomen, las piernas o las axilas, por ejemplo, las cosquillas son un medio para acercarse de forma más intima a otra persona. Tras la recepción de las cosquillas, nuestro cuerpo suele reaccionar con espasmos y risa convulsiva.

Pero ¿por qué no podemos hacernos cosquillas?

Así que, si el toque de una persona nos puede dar cosquillas, ¿por qué no podemos hacernos cosquillas? Las investigaciones han demostrado que el cerebro está capacitado para saber qué se siente cuando la persona se mueve o realiza una actividad. No tenemos conocimiento de muchas de las sensaciones generadas por nuestros movimientos. Por ejemplo, seguramente no le prestas mucha atención a tus cuerdas vocales cuando estas hablando. Tampoco notamos los zapatos rozando los pies en cada paso, o el movimiento de la lengua dentro de la boca al hablar. Por la misma razón no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos. Si tenemos la intención de hacernos cosquillas, el cerebro se anticipa a este contacto y se prepara. Con la eliminación de las molestias y el pánico, el cuerpo deja de responder de la misma manera que otra persona respondería si se sintiera amenazada por el cosquilleo.

Expertos del cerebro de la Universidad College de Londres realizaron un estudio cuyos resultados sugieren que el cerebelo es la parte del cerebro que impide que hagamos cosquillas a nosotros mismos. La región del cerebelo está situada en la base del cerebro y es responsable de controlar nuestros movimientos. Él es capaz de distinguir las sensaciones esperadas de lo inesperado. Una sensación previsible sería la cantidad de presión de los dedos que se aplica en el teclado mientras se escribe. Una sensación inesperada sería alguien que de forma repentina te proporciona un coscorrón.

Sabias que

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