Pitágoras y su famoso teorema

La explicación o memorización del Teorema de Pitágoras suele ser algo complicado para los púberes que comienzan a estudiarlo. Sin embargo, creemos que leer este relato humorístico será de provecho para todos aquellos que tengan problemas con aprenderlo.

 

Pitágoras siempre me ha caído bien, sobre todo desde que le aprendí aquella vieja frase que hasta nuestros días sigue vigente: Más le vale a un hombre tener la boca cerrada, y que los demás le crean tonto, que abrirla y que los demás se convenzan de que lo es.

Pero regresando al teorema.

Como Pitágoras era un hombre muy ocupado en sus asuntos, no solía pasar demasiado tiempo en casa, Enusa, su concubina, aprovechaba esta ausencia eso para tener amoríos con 4 campesinos analfabetos y bastante “catetos” que estaban a su servicios.

Cierto día a Pitágoras se le ocurrió volvió temprano a su hogar (por eso es importante nunca regresar a casa antes de lo prevista y mucho menos sin avisar), los sorprendió en pleno acto, y totalmente lleno de ira, mató a los cinco.

Después de cometer el delito decidió sepultarlos en el jardín de su casa, un precioso terreno en forma de rectángulo, el doble de largo que de ancho.

En consideración a la que fue su esposa durante toda su vida (y a pesar de su traición) resolvió dividir el terreno por la mitad, quedando dos cuadrados iguales y en uno de ellos sepultó a la pobre de Enusa.

La otra parte del terreno cuadrado la dividió en cuatro partes iguales y en casa una de las partes enterró a los campesinos; de esa
forma los cuatro cuerpos ocuparon un espacio similar al que ocupaba Enusa.

Luego, más calmado y dispuesto a reflexionar sobre la locura que había cometido, subió a la montaña, viendo desde lo alto hacia su jardín y pensó: “El cuadrado de la puta Enusa, es igual a la suma de los cuadrados de los catetos”.

Colaboración de César Felipe Gutiérrez.

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