La historia del Jeep

A comienzos de 1941, estaba claro que los Estados Unidos no podrían seguir los anhelos de la mayoría de sus ciudadanos y mantenerse al margen del conflicto creado por las potencias del Eje en Europa y Asia. Pero no solo la opinión popular estaba contra aquel emprendimiento: el país estaba totalmente desprovisto de vehículos ligeros. El ejército solo contaba con motocicletas, sidecars y los folclóricos Fords modelo T. Si las cosas seguían así, prácticamente tendrían que ir a la guerra con caballos.

willys_mb_1941

Para el mes de julio, el gobierno lanzó una convocatoria para crear un vehículo con tracción 4×4, con un peso máximo de 590 kilogramos vacío y 11.5 kg-m de torque. De las 135 empresas convocadas, solo tres ofrecieron resultados: Bantam, Willys-Overland y Ford. Bantam cumplió con la presentación del prototipo en el plazo exigido de 49 días pero, como el desempeño del modelo de Willys mostró superioridad, terminó siendo el elegido, aunque pesara más de 1100 kg.

El Willys MB, su nombre original, rápidamente maravilló a los soldados. Servía para todo: podía utilizarse para hacer reconocimiento en cualquier terreno, transporte de tropas y municiones, actuar como base para armas ligeras e incluso como ambulancia. Alrededor de 700 mil unidades serían producidas a lo largo de la guerra, una parte de las cuales fue a parar a la Unión Soviética. Fue en ese mismo año de 1942 que se ganó el misterioso y cariñoso apodo de “Jeep”, palabra que no tenía significado alguno en el diccionario.

El origen del nombre es una incógnita. Una de las versiones que se maneja es que provendría de GP (general purpose), “propósito general”, un término técnico que en inglés se lee como “gi pi”. Otra es que jeep habría sido un término del argot para cualquier prototipo – y, de hecho, usado hasta en los aviones. Pero eso era cosa de los ingenieros. La teoría más aceptada es que el nombre salió de la caricatura de Popeye – en la que aparecía un animal llamado “Eugene, the Jeep”, que venía del bosque, tenía poderes mágicos y resolvía cualquier problema.

eugene the jeep

Como haya sido, el nombre pegó, así como el vehículo, que sería vendido al público general después de terminada la guerra y se convertiría en sinónimo de todos los vehículos civiles de recreación fuera de la carretera. La marca en sí cambió de manos muchas veces: perteneció a Willys hasta 1953, después pasó a Kaiser, AMC, Chrysler y actualmente pertenece a Fiat.

En México, los primeros modelos de Willys llegaron todavía en el gobierno de Manuel Ávila Camacho, en 1946. Eran distribuidos por Willys Mexicana SA., que dos años después se convirtió en un fabricante autorizado la Willys-Overland. En el año de 1963, el gobierno toma control de la empresa y le cambia el nombre a Vehículos Automotores Mexicanos S.A. (VAM), pero permite que tanto AMC como KJC (Kaiser-Jeep Corp) tengan participación en la compañía.

Para 1980, la economía mexicana colapsa y el gobierno se ve obligado a vender la compañía a Renault. Pero para el final de la década Renault terminó vendido los activos y cerrando la compañía. En la actualidad, el gobierno de México aún conserva los derechos sobre el nombre y la marca VAM.

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