La Asociación de los Muertos

En el año de 1976, un granjero en el norte de la India quedó sorprendido cuando se le informó de su propia muerte. Lal Bihari se encontraba en el proceso de solicitar un préstamo cuando el representante del banco le dio la mala noticia, y no solo le negaron el préstamo.

cementerio

Evidentemente el hombre respiraba, tenía la energía de un joven de 15 años y no mostraba signo alguno de ser un zombi. Sin embargo, los archivos del gobierno indicaban que ya no estaba más en el mundo de los vivos. Incluso existía un certificado de defunción que llevaba su nombre.

No hubo discusión sobre su situación, pero la evidencia no fue suficiente para corregir el error. Después de investigar un poco, Bihari se enteró que su situación no se debía a un error administrativo, sino a un fraude. Uno de sus inescrupulosos tíos sobornó a un funcionario del gobierno para que le entregara un certificado de defunción falso, y este a su vez sobornó a uno de sus compañeros de la Oficina de Registro de la Propiedad local. Por menos de $1,500 pesos, el tío se hizo dueño de las tierras agrícolas propiedad de Bihari en Uttar Pradesh, teniendo cuidado de no dejar vivo (legalmente) al dueño para que pudiera impugnar el procedimiento. Cuando Lal Bihari inició su largo camino para resucitarse y recuperar sus tierras, descubrió que había muchos otros en su misma situación, y que la práctica de emitir certificados falsos de defunción se había generalizado en la región de la India conocida como “tierras baldías”.

lal bihari

Con el fin de llamar la atención y ofrecer justicia a la multitud de muertos vivientes, Bihar fundó Mritak Sangh, la Asociación de los Muertos. Muchos estaban en una situación peor que la de él, sufriendo golpes y amenazas por parte de los miembros de su familia que los habían defraudado. Algunos incluso estaban en peligro de perder la vida a manos de los que se vieron beneficiados con sus “desapariciones”. Ningún terrateniente estaba completamente a salvo de la traición, entre ellos un hombre llamado Maha Prasad que trabajó como agente policial durante seis años antes de morir legalmente. Al paso del tiempo, los miembros de Mritak Sangh alcanzaron el impresionante número de 10,000 – algunas estimaciones afirman que superaban los 20,000 – aunque nunca se emitió ninguna cifra oficial por parte de la organización. Aparentemente la cultura del fraude había encontrado tierra fértil en una mezcla de escases de tierras, altos índices de criminalidad y feroces rivalidades entre familiares.

Durante largos dieciocho años Bihari combatió la burocracia y la corrupción del gobierno en un esfuerzo para volver a ser considerado como una persona viva. Cuando comprobó que todas las vías convencionales y oficiales lo llevaban a callejones sin salida, no le quedó otra que recurrir a medidas más dramáticas. Organizó su propio funeral, solicitó una pensión para su esposa viuda, secuestró a uno de los hijos del tío que le había robado la tierra, hizo amenazas de asesinato, arrojó panfletos a los legisladores, insultó a los jueces públicamente e incluso trató de correr hacia el Primer Ministro. Fue tan lejos que agregó la palabra “Mritak” – que significa muerto – al final de su nombre. Bihari hacía estos espectáculos públicos con la esperanza de ser arrestado y obligar con ello al gobierno a reconocer su existencia, pero siempre resultaba golpeado por los policías o reprendido por hacer perder el tiempo a los funcionarios del gobierno.

Finalmente, en 1994, un magistrado del distrito local ayudó a Bihari a volver a la vida y a que se le devolvieran sus tierras. Para ese entonces tenía treinta y tres años de edad. Después de más de dieciocho años como hombre muerto – más de la mitad de su vida – le cedió sus tierras al mismo tío que originalmente había organizado el fraude de su muerte. Su tío estaba tan avergonzado que rogó por el perdón de Bihari.

Siguiendo su camino de éxito, Lal Bihari el Vivo, continuó con sus esfuerzos para resucitar a los muertos de tierra baldías en la India. En un recuento oficial de 1999, la Asociación de los Muertos ayudó a resucitar legalmente a una treintena de personas que lograron anular sus certificados de defunción, pero de esos treinta solo cuatro pudieron recuperar sus tierras. En 2003 Bihari fue condecorado con el Premio Ig Nobel de la Paz – una parodia del famoso Premio Nobel – citando sus extensas y desinteresadas ​​”actividades póstumas.”

 

Historia

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  • que te den Jun 3, 2015

    Me pregunto cuando lo golpeaban los policias….y se enteraban que golpeaban a un muerto que se les habrá pasado por la cabeza que no lo podían arrestar ya que los muertos son inimputables..

  • Luis Angel Jun 3, 2015

    Muy interesante…¡¡

  • yanimeacuerdo Jun 5, 2015

    ahora si que the walking dead de la vida real XDXDXD

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