El incidente Vela

El 22 de septiembre de 1979, en algún momento entre las 3:00 am, hora local, el United States Atomic Energy Detection System (USAEDS) registraba un patrón de destellos intensos en una remota región del Océano Índico. Momentos más tarde, una inusual perturbación de rápido movimiento ionosférico fue detectada por el Observatorio de Arecibo en Puerto Rico, y casi al mismo tiempo un lejano ruido sordo fue escuchado por el Sound Surveillance System (SOSUS) de la Marina de los EE.UU. Evidentemente algo violento y explosivo había ocurrido en el océano en el extremo sur de África.

guerra nuclear

Imagen: Wikipedia

El examen de los datos recogidos por el satélite Vela 6911 sugiere fuertemente que la causa de estos disturbios fue un artefacto nuclear. El patrón de destellos coincide exactamente con el de detecciones nucleares anteriores, y no se conoce ningún otro fenómeno que produzca la misma firma. Desafortunadamente, las agencias de inteligencia de Estados Unidos estaban inciertas sobre quien era responsable de la detonación, y el gobierno de EE.UU. se mostró visiblemente reacio a reconocerlo en absoluto.

Estados Unidos estableció la red de satélites Vela en la década de 1960 con el propósito específico de vigilar el cumplimiento del Tratado de Prohibición Parcial de Ensayos Nucleares de 1963. Aunque la vida útil de cada satélite estaba pensada para durar sólo dieciocho meses, las unidades detectoras de detonaciones continuaron funcionando durante años. Antes del misterioso evento de septiembre de 1979, el sistema de vigilancia orbital había grabado con éxito cuarenta y un detonaciones atómicas, doce de las cuales fueron vistas por el satélite Vela 6911.

satelite Vela

Satélite Vela

Aunque los satélites Vela fueron equipados con sensores de detección de bombas atómicas, su equipo más efectivo eran un par de unidades llamadas bhangmeters. Estas series de fotodiodos fueron sintonizados para detectar el estallido de una milésima de segundo de luz intensa creada por una bola de fuego nuclear, y la luz secundaria subsecuente causada por la onda de choque hidrodinámica de aire ionizado. Los ingenieros del sensor se habían mostrado escépticos de su potencial – de ahí su decisión de ponerle el nombre de una variación india de cannabis llamada “bhang” – pero el predecible patrón de destellos brillantes resultó ser un método muy eficaz para la detección de explosiones atómicas desde órbita. En más de una década de funcionamiento, la red Vela nunca había registrado un falso positivo con la firma de una bomba atómica.

Debido al diseño de los satélites y a su órbita distante de 70,000 millas, los técnicos no eran informador sobre la ubicación exacta de los acontecimientos nucleares; los sensores unicamente podían reducir el área de superficie terrestre a un radio de 3,000 millas. Los datos disponibles sugieren que el incidente Vela de 1979 se produjo cerca de la isla Bouvet, un pedazo de tierra congelado conocida como la isla más aislada del mundo. La pequeña isla fue el hogar de una estación meteorológica automática Noruega, y en 1964 se encontró un bote abandonado de origen desconocido allí, repleto de suministros. Pero es de suponer que la isla se encontraba completamente deshabitada al momento del evento energético, incluyendo los autómatas meteorológicos y a los enigmáticos náufragos desaparecidos.

Bouvet Isla

Foto aérea de la Isla Bouvet

Cuando los técnicos de la Air Force Technical Applications Center (AFTAC) recibieron la señal de detección inicial, no estaban al tanto de las observaciones desde el SOSUS y Arecibo. Pero el incidente Vela era una fuerte evidencia por sí sola: la firma era demasiado singular para ser explicada por otros fenómenos, los destellos tenían órdenes de magnitudes más brillantes que cualquier otra fuente no nuclear en la tierra, y la probabilidad de que ambos bhangmeters produjeran de forma artificial el mismo patrón específico era prácticamente nula. La inteligencia de EE.UU. llegó a la conclusión de que probablemente un dispositivo nuclear de entre 2 y 4 kilotones había estallado entre África del Sur y la Antártida. Ningún país admitió responsabilidad de la prueba secreta, pero los informes de inteligencia indican que el autor más probable era Israel, posiblemente en cooperación con Sudáfrica.

Una vez recibido el expediente de inteligencia, el presidente Carter convocó una reunión de emergencia en la Sala de Situación de la Casa Blanca. Su administración había puesto especial énfasis en la no proliferación nuclear, por lo tanto, se esperaba que los EE.UU. respondieran con dureza a cualquier prueba atmosférica confirmada. Si Israel estaba vinculada a la explosión encubierta, las sanciones comerciales resultantes – o la negativa a imponerlas – serían políticamente importantes para el presidente, sobre todo durante su campaña para la reelección. Aunque no había ninguna razón para dudar de la detección, el Presidente Carter ordenó la creación de un grupo consultivo, con énfasis especial en la búsqueda de explicaciones no nucleares.

grafica test nuclear

Firma del doble pico de luz patrón característico de una detonación nuclear. (Prueba de 19Kt de los Estados Unidos, 1952).

En las semanas siguientes, los hallazgos de la AFTAC y el informe de inteligencia resultante fueron enterrados en la tumba poco profunda de la duda razonable. Aunque ambos bhangmeters en el Vela 6911 habían observado el presunto suceso atómico, habían grabado los destellos a intensidades muy diferentes. El viejo detector de pulso electromagnético del satélite (EMP) hacía tiempo que no funcionaba, por lo que fue imposible corroborar las observaciones. El satélite hermano del Vela 6911 no había detectado nada en absoluto, a pesar de que su condición de trabajo en ese momento era desconocida.

En los días posteriores al evento, la Fuerza Aérea de EE.UU. desplegó varios aviones de investigación para buscar en la atmósfera sobre el Océano Índico resultados de la fisión que fueran reveladores. La misión no detectó nada anormal, pero por razones que no están del todo claras, los vuelos no penetraron en la masa de aire de baja presión donde se pensaba que había ocurrido la explosión.

A pesar de la persistente ambigüedad, la mayoría de los expertos todavía creen que una explosión nuclear en la superficie era la explicación más probable para el incidente Vela. Durante los meses de investigación, el comité tuvo conocimiento de la grabación de la explosión hecha por el hidrófono del SOSUS, y encontraron que era consistente con una pequeña explosión nuclear en o cerca de la superficie del océano Índico. Los científicos en Los Alamos también hicieron la conexión entre la detección del Vela y la perturbación ionosférica de rápida evolución de Arecibo, aunque los investigadores no estaban convencidos de que los eventos coincidentes fueran representativos de una prueba nuclear.

Un elemento adicional de interés fue un destello de luz auroral que apareció sobre la Estación Syowa en la Antártida unos segundos después del evento Vela, reforzando la posibilidad de una explosión EMP. Las explosiones nucleares se destacan por causar “manchas” de aurora artificiales, aunque estas luces de colores son más comunes debido a que la energía solar se mezcla con la atmósfera. Además de todo esto, en las semanas que siguieron aparecieron pruebas circunstanciales, incluidos los informes de un médico en Australia occidental que detectó trazas de yodo-131 – un producto de una fisión radiactivo de corta plazo – en las glándulas tiroides de ovejas locales.

aurora boreal

El comité de investigación del incidente Vela absorbió numerosas presentaciones de organizaciones de defensa y científicos. En el verano de 1980, tras haber sido convocado en tres ocasiones, el grupo entregó su informe final al presidente. Debido a la falta de lluvia radiactiva y a los datos inconsistentes de los bhangmeters, los investigadores no llegaron a concluir que una bomba nuclear haya sido la responsable de la alerta. En cambio, sugirieron que un micro meteorito había golpeado el satélite, desplazando partículas que habían reflejado la luz de fondo en los instrumentos fotosensibles. Otra teoría que consideraron fue que un rayo “Superbolt” había imitado el patrón de una bomba nuclear. Al final terminaron por rechazar esta idea, ya que los flashes del Vela tenían 400 veces más energía y eran 100 veces de mayor duración que el más intenso rayo jamás observado. El comité se abstuvo de abordar las observaciones de Arecibo y del SOSUS, poniendo en evidencia un uso ágil de la lógica cuya sutileza y elegancia sólo fue superada por pegarse los dedos en los oídos y decir “la la la la”.

El miembro del comité, Luis Álvarez, un distinguido físico, más tarde defendió el razonamiento de su grupo descartando datos que corroboraban una bomba nuclear:

“… la habilidad principal de un detective científico es su capacidad para decidir qué pruebas ignorar. En nuestras sesiones informativas mostramos, y desechamos rápidamente, la evidencia de un conjunto maltrecho de sensores: tiroides radioactivas en ovejas australianas, los análisis radiotelescópicos ionosféricos del viento, y grabaciones de submarinos de la Marina que supuestamente precisaban la explosión a partir de patrones de sonido reflejados en bahías y promontorios de la costa de la Antártida”.

Como suele suceder cuando un comité es empujado a emitir un resultado concreto, parece que los investigadores pudieron haber exagerado la evidencia que apoyaba su objetivo e hicieron caso omiso de todo los demás, una desafortunada deficiencia humana conocida como sesgo de confirmación. Tras el análisis subsecuente por científicos del Instituto de Investigación de Stanford se encontró que la probabilidad de que un impacto de meteorito imitara un patrón de parpadeo de una bomba nuclear era aproximadamente de una en cada cien mil millones. En resumen, el comité del presidente había llegado a una conclusión que era tan creíble como la noción de que una nave extraterrestre que pasaba había desencadenado los bhangmeters. Dichas conclusiones fueron aceptadas por la administración, sin embargo, y dado que las sanciones comerciales fueron generalmente ineficaces, el gobierno de EE.UU. fue capaz de justificar la inacción.

En los años siguientes, algunos nuevos detalles relacionados con el incidente Vela fueron surgiendo. Con el colapso del Apartheid de África del Sur en la década de 1990, gran parte de la información relativa a su programa de armas nucleares fue hecha pública. Entre estas revelaciones había documentos que indicaban que su primera arma nuclear funcional no se construyó sino hasta noviembre de 1979, dos meses después del incidente Vela. Algunos han planteado la hipótesis de que Francia o Taiwán pueden haber sido los responsables de la prueba encubierta, pero la evidencia para cualquiera de los casos es escasa y circunstancial.

En 1994, el espía soviético convicto Dieter Gerhardt dijo que los destellos fueron el resultado de la operación “Phenix”, una prueba de armas Israelí / sudafricana conjunta llevada a cabo bajo la cobertura de mal tiempo. “La explosión fue limpia y supuestamente no debía ser detectada“, afirmó Gerhardt, “pero no eran tan inteligentes como ellos pensaban, y el clima cambió. Así que los estadounidenses fueron capaces de detectarla” No afirmó estar involucrado directamente con la operación, sino que dijo que lo había conocido través de canales no oficiales. La descripción de Gerhardt de una explosión “limpia”, sugiere que si su versión es correcta, el dispositivo puede haber sido una bomba de neutrones: un dispositivo atómico con incremento de la radiación de neutrones y la disminución de secuelas. Israel nunca ha admitido abiertamente poseer armas nucleares, pero en 1986 un ex técnico nuclear israelí llamado Mordechai Vanunu proporcionó a un reportero del Times de Londres fotografías y descripciones de las armas nucleares israelíes. Poco antes de que se imprimió este artículo, Vanunu fue secuestrado por agentes secretos del Mossad israelí, y encarcelado por traición.

bomba nuclear israelí

Maqueta de una bomba nuclear israelí fotografiada por Mordechai Vanunu

Hasta el día de hoy una montaña de inteligencia respecto al incidente Vela permanece clasificada, pero algunos informes muy censurados han sido liberados por el gobierno de los EE.UU. Aunque estos documentos indican considerable desacuerdo interno sobre la causa de la señal, ofrecen muy poca evidencia nueva. En su libro de 2006 On the Brink, el espía jubilado de la CIA, Tyler Drumheller escribió: “Mis fuentes colectivamente proporcionaron evidencia incontrovertible de que el gobierno del apartheid, de hecho, había probado una bomba nuclear en el Atlántico Sur en 1979, y de que habían desarrollado un sistema de entrega con ayuda de los israelíes“. Por desgracia, no ayuda a profundizar en el evento o en sus pruebas, salvo para indicar que las bombas sudafricanas utilizaron un “sistema de entrega de alta precisión utilizando planeadores“. Un factor que pone en duda la teoría de la prueba encubierta de Sudáfrica es la evidente falta de científicos sudafricanos que revelen su participación, incluso después de la caída del apartheid.

Tal vez un día, cuando las redacciones sean retiradas y los documentos desclasificados se difunden, más luz sea derramada sobre el incidente Vela de 1979. Si el patrón tan distintivo de flash no fue una detonación nuclear, el evento Vela representaría el único caso en la historia en donde un satélite Vela identificaría de forma incorrecta una explosión atómica, en cuyo caso la verdadera causa puede permanecer para siempre desconocida y / o irrelevante. Y en cualquier caso, el aluvión de falsificaciones e investigaciones fabricadas a modo producidas a raíz del incidente demuestra claramente la voluntad inquebrantable de los gobiernos para renegociar la realidad con fines políticos, incluso a la sombra de una nube de hongo.

Traducción del original. Damninteresting.com

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  • Yeah Nov 15, 2013

    Lo pasaron en nat geo y aun saben que paso con ese destrllo de luz

  • yonosoy Nov 15, 2013

    pos me mato

  • José John Nov 15, 2013

    Obviamente fue obra de Israel, pero como los gringos son sus aliados y como ellos fueron los únicos que lo detectaron, pues se hicieron de la vista gorda

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