Hongos alucinógenos podrían curar la depresión

Si bien se trata de una investigación preliminar, sobre una muestra reducida de pacientes que no respondieron bien a los antidepresivos tradicionales, la expectativa es grande. La psilocibina, sustancia activa en los hongos alucinógenos, por primera vez fue empleada como tratamiento para la depresión y los resultados fueron impresionantes.

hongos alucinados con ojos

Se trató de un estudio hecho en Londres a un grupo de 12 pacientes, todos padeciendo de depresión desde hacía muchos años. Todos habían intentado tratar su enfermedad con antidepresivos convencionales, sin resultados satisfactorios. Tras una única sesión con la droga, seguida de cerca por terapeutas para garantizar la seguridad y evitar algún brote depresivo, todos los pacientes mejoraron de forma significativa sus síntomas. Tres meses después, el grupo fue analizado nuevamente – y, sorprendentemente, cinco de ellos no presentaban ya signos de la depresión. “Remisión completa”, declararon los científicos (que, de la misma forma que los oncólogos, suelen evitar la palabra “cura”, pues la depresión puede volver). Es un resultado mucho más significativo que el que suele obtenerse con los antidepresivos que circulan en el mercado, cuyo “índice de remisión” es de apenas el 20%.

La investigación, divulgada por una de las principales publicaciones médicas en el mundo, The Lancet, todavía es preliminar – eso quiere decir que sirvió para determinar si la terapia es segura y si merece la pena profundizar en las investigaciones (la respuesta es “sí” a ambas interrogantes). El próximo paso es realizar un estudio en una muestra mayor, para comparar y confirmar los resultados.

Este nuevo estudio aparece en medio de otros tantos que han sido publicados en los últimos meses donde se involucraron drogas psicodélicas ilegales, como la propia psilocibina, el MDMA y el LSD. Buena parte de dichos estudios – entre ellos el de la psilocibina – tienen lugar en el laboratorio de David Nutt, en el Imperial College de Londres. En entrevista para la revista Scientific American, Nutt se quejó de la dificultad de llevar a cabo investigaciones con sustancias tan cargadas de tabús. “Cada etapa del proceso – solicitar licencias, esperar por ellas, recibirlas, hacer contratos para la producción de la droga, etc. – requiere de hasta dos meses. Fue algo inmensamente frustrante y la mayoría de estas demoras eran innecesarias”, declaró. Debido a esto, la investigación tardó tres años en concluirse.

La noticia de esta publicación fue recibida con mucha expectativa en la esfera científica, y con preocupación por la industria farmacéutica. Después de todo, la depresión es uno de los males más grandes de nuestro tiempo – con un mercado muy lucrativo para quienes venden los medicamentos. Si la psilocibina funciona, este mercado evolucionaría de forma radical. El tratamiento convencional contra la depresión implica tomar comprimidos todos los días, a veces durante toda la vida, con un costo bastante significativo para la economía del paciente. Mientras que este tratamiento puede significar un desembolso mucho menor: el paciente no tendría más que hacer una sesión – quizá dos o tres –, acompañado de su terapeuta. La sesión es intensa, generalmente caracterizada por una profunda experiencia mística – después de la cual, los científicos esperan que la depresión simplemente se desvanezca.

El autor principal de este estudio es Robin Carhart-Harris, que labora en las instalaciones de Nutt y que concibió la teoría de que los psicodélicos tenían la capacidad de debilitar la llamada “red neural por defecto”, un área del cerebro que se desarrolla cuando pasamos a la adultez y que tiene como función hacer que nuestra mente sea más rígida. Debido a esto, los adultos son menos creativos y menos capaces de aprender que los niños. Según esta teoría, el papel de las sustancias psicodélicas en estos tratamientos equivaldría a “retroceder” a un paciente con disturbios psiquiátricos a la infancia, de manera que su cerebro se hiciera más “moldeable”, aprovechando para eliminar las conexiones no deseadas. La droga no funciona por sí sola – sino que abre el camino para que el terapeuta haga su trabajo.

Tanto Carhart-Harris como Nutt admiten que el tratamiento con psicodélicos no es para cualquiera. Hay personas que no desean pasar por experiencias místicas y no se sienten cómodas ingiriendo psicoactivos potentes. Pero, para la pequeña muestra de esta investigación, parece plausible que esta terapia funcione de mejor manera y para más personas que los antidepresivos comunes.

Neurociencia

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  • osito vago May 20, 2016

    Benditas drogas….=)

  • HidroJeanie May 20, 2016

    Por mientras sigamos intentando con elote en todas presentaciones y diferentes aderezos, de menos estamos seguros que no terminará en suicidio el asunto dice EloTere…Y ya fuera de broma Excelente artículo Hery, seguimos en espera de las marcianadas!!!!

  • Marichú May 20, 2016

    Vámonos a Huautla!

  • Eduardo May 20, 2016

    Me recuerda tanto a la cultura mazateca y a los hongos sagrados de Maria Sabina.

  • Estaaaa Jun 7, 2016

    Yo te puedo dar mi HONGOTE!!

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