Cómo hackear al cerebro

“Leer la mente” puede sonar como una asunto esotérico, pero no es una idea distante para la ciencia. En el capítulo 03/07 del programa “Through the Wormhole” (“A través del agujero de gusano”, en referencia a un fenómeno de la física teórica), el actor Morgan Freeman presenta a cinco personas que, a su manera, estudian la posibilidad de “acceder a la mente” de los demás.

cerebro electronico

Marc Salem, un psicólogo que trabaja en Nueva York (EE.UU.), dice que es capaz de descifrar los pensamientos de una persona gracias a las pistas dadas por el lenguaje corporal. Señaló, sin embargo, que no es suficiente con ver una señal única (“rascarse la nariz puede significar que se está mintiendo, o [sólo] que la nariz pica”), si no analizar el contexto en el que se realiza.

Haciendo uso de herramientas más tecnológicas, a su vez, el inventor y neurólogo Philip Low busca captar y traducir los impulsos eléctricos del cerebro a través de un dispositivo que él mismo está desarrollando, llamados Ibraín. Portable, este monitor deberá capturar (a partir de de sensores colocados en el cuero cabelludo) señales del cerebro de la persona y transmitirlas a un ordenador, de forma que puedan ser convertidas en acciones virtuales en un programa específico.

Otro método es el del neurocientífico Jack Gallant de la Universidad de California en Berkeley (EE.UU.). Junto con su equipo, Gallant trabaja en la compilación de un “diccionario cerebral“, mostrando imágenes a voluntarios y analizando sus impulsos cerebrales a través de resonancia magnética. Una vez más, una máquina podría hacer el “puente” entre las mentes de dos personas.

Los inventores.

El empresario y neurocientífico Chris Berka no sólo quiere ser capaz de acceder a la mente de una persona, sino que también provocar cambios en la misma.

Sight, un cortometraje futurista

Con el enfoque y la formación, un atleta profesional puede alcanzar una concentración máxima y realizar una tarea con maestría. Berka analiza estos casos en busca de patrones de impulsos cerebrales. La idea es de alguna manera inducir artificialmente este pico, mejorando así el rendimiento.

Ya psicóloga Ilana Hairston, del Academic College de Tel Aviv Yaffo (Israel), adopta una intervención más sutil: entrena a las personas para asociar ciertos olores a determinados sonidos, allanando el camino para la “implantación” de pensamientos, que pueden ser utilizados para fines terapéuticos.

Teniendo en cuenta todo esto tal vez la lectura y la manipulación mental no están tan lejos como parece.

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