Cómo destruir tu reputación profesional

Tu reputación profesional es extremadamente importante, porque a final de cuentas es lo que hará que la gente quiera trabajar contigo, contratarte y respetarte. Tu reputación puede colocarte en una posición donde tienes opciones para empleo y donde no necesitas estar en una mala situación o aceptar la primera oportunidad que se presente.

buen trabajo

Sin embargo, es muy fácil desperdiciar este valioso recurso. Echa un vistazo a ocho maneras sencillas para arruinar la reputación profesional:

 

1. Aceptar una oferta de trabajo y, en seguida, desistir.

Las personas a veces aceptan una oferta de trabajo, pero siguen enviando currículums y haciendo entrevistas en caso de que reciban una oferta mejor. Esto implica un costo enorme a su reputación en caso de que decidan cambiar de trabajo después de que ya hayan aceptado uno: se le conocerá como alguien cuya palabra es de poca confianza. Peor aún: los empleadores pueden ir a trabajar a otra empresa y aquel que fue testigo de cómo “diste la vuelta” rechazando su oferta puede aparecer nuevamente en el futuro. Imagina una entrevista de trabajo con alguien a quien dejaste el trabajo tirado, o que solía trabajar para el empleador a quien le fallaste. Por supuesto, esto no contribuye o ayuda en nada.

 

2. Comenzar un nuevo trabajo y retirarse después de un mes.

Una cosa es si el trabajo es verdaderamente malo y vives infeliz desempeñándolo, o si no es lo que se te hizo creer que sería durante el proceso de contratación. Pero comenzar un nuevo trabajo y, en seguida, dejarlo rápidamente sólo porque algo mejor apareció es una buena manera de causar el mismo daño a tu reputación como en el punto número uno. Puede ser aún peor, ya que la empresa habrá invertido tiempo y recursos en la formación del empleado, en presentarles a los clientes y así sucesivamente. Si un nuevo empleador decide pedir referencias, el anterior puede decir cosas poco agradables sobre ti.

 

3. Perder la paciencia en el trabajo.

Es normal sentirse frustrado en el trabajo (a veces), pero iras más allá de los límites si empiezas a gritar, dar portazos o insultar a las personas. Sólo se necesita un incidente como este para empañar la reputación y ser etiquetado como la persona “neurótica” con la que nadie quiere trabajar. Esta etiqueta es muy difícil de perder.

 

4. Mentir.

Sea para cubrir un error o añadir varios miles de dólares a tu historia salarial con la esperanza de conseguir una oferta mejor, ser atrapado mintiendo es una manera segura para socavar fatalmente tu reputación. El puesto de trabajo depende de las posibilidades de que las personas confíen unas en otras, y si empiezas demostrando que las personas no pueden tomar tu palabra en serio, será imposible construir las relaciones que necesitas en el trabajo o incluso encontrar otro.

 

5. Asumir compromisos y no mantenerlos.

Uno construye credibilidad al mostrar a las personas que se cumple lo que se promete. Pero si haces lo contrario – por ejemplo, dices que presentarás el informe hasta el lunes, pero lo olvidas, o prometes concertar una cita, pero no sigues adelante – vas a arruinar tu credibilidad y a ganar una reputación de mal empleado.

 

6. Recomendar a alguien para un trabajo que no es adecuado para él.

Cuando recomiendas a alguien, certificas que él o ella es una persona que conoces, que consideras buen empleado, y que es alguien con quien  estarías feliz de trabajar. Pero, si esto no es así, puedes terminar siendo la persona que le va a costar una buena oportunidad o incluso dinero a la empresa por haber recomendado a alguien inadecuado para el trabajo. Además: recuerda que tu apreciación del trabajo de alguien dice algo acerca del propio trabajo, tus ideas y tu juicio.

 

7. Renunciar y no avisar con anticipación.

A menos que tengas una muy buena razón, dejar el trabajo sin avisar va a quemar los puentes con tu empleador (y, a menudo con tus compañeros de trabajo también), y puede ser el llamado beso de la muerte para referencias futuras. Justo o no, lo correcto es que dos semanas antes de dejar de trabajar se tiene que informar de la decisión. Este gesto puede demostrar que no eres el tipo de persona que deja a un patrón con el trabajo colgado.

 

8. Enviar un E-mail hostil después de que suceda algo que no te gusta.

Ya sea enviar una respuesta enojada a una nueva política en el trabajo o hacer un comentario amargo después de ser rechazado en un trabajo, las manifestaciones de ira son difíciles de olvidar. Vas a parecer alguien que no sabe cómo hacer frente a las preocupaciones con calma y de forma profesional, y la mayoría de las personas con las que trabajes no van a sentirse cómodos en tu presencia.

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  • Jazmin Jun 17, 2013

    Muy buen post mi Hery!

  • Zorrito Jun 17, 2013

    Ahora que si eres mujer y “…♪♫tu reputación son las primeras 6 letras de esa palabra…♫♪” llegaras lejos en todos los trabajos 😛

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