Amor Líquido y su lluvia que no moja

Llega un momento en la vida donde no sabemos quiénes somos. Sabemos que no somos modernos, pues la razón no es tan poderosa como en el pasado, pero seguimos sin saber en qué etapa nos encontramos. Así, la contemporaneidad es llamada posmodernidad, o como refiere el sociólogo polaco Zygmunt Bauman: Modernidad Líquida.

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En este universo todo es fluido y cambia con extrema rapidez, no existe lugar para las cosas sólidas, pues en los tiempos líquidos todo aquello que es sólido se esfuma en el aire. De esta forma, el amor también adquiere un nuevo rostro frente a todos estos cambios asumiendo su forma líquida.

Como lo acabo de mencionar, el mundo posmoderno se caracteriza por la extrema fluidez y velocidad de las relaciones, de tal forma que la facilidad para deshacernos de ellas se ha convertido en un elemento primordial. Una relación que nos une y obliga a echar raíces, y consecuentemente que no permite desconectarnos con facilidad, es un lastre que el hombre moderno parece no querer llevar.

Así, como si estuviéramos en una gran feria, los individuos compran, cambian y venden relaciones. Todo esto gracias a la facilidad de desconexión. Creen que con sus incontables experiencias se volverán expertos en el amor. Sin embargo, lo que adquieren es tan solo la “habilidad de terminar rápidamente y comenzar desde el principio”.

Es decir, muchas relaciones no necesariamente significan más amor. La rapidez con la que se cambian las parejas y desechan relaciones hace imposible conocer al otro al grado de relacionarse de verdad. De hecho, esta fluidez llega a ser totalmente opuesta a la idea de una relación, toda vez que relacionarse significa “llevar conmigo”, y llevar a alguien está fuera del menú posmoderno.

Es tentador afirmar que el efecto de esta aparente adquisición de habilidades tiende a ser la desaparición del amor, o una ejercitada incapacidad de amar”.

Vivimos presos en nuestro propio yo, algo que se hizo mucho más viable con el desarrollo de dispositivos tecnológicos y la Internet. No queremos realizar el trabajo de invertir en una relación, todo está basado en el costo-beneficio. Las relaciones se transforman en mera mercadotecnia, de forma que siempre buscamos lucrar con el producto final.

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Ya no dedicamos tiempo a sembrar, algo que además de consumir tiempo es agotador. Lo único que queremos es consumir el producto terminado, y cuando este ya no nos sirve cambiarlo por otro, después de todo, es la lógica por la que se rige el mercado, y el amor en ese contexto también se encuentra en una vitrina.

Y así es una cultura consumista como la nuestra que favorece el producto listo para su uso inmediato, el placer pasajero, la satisfacción instantánea, resultados que no exigen esfuerzos a largo plazo, recetas probadas, garantías de seguridad total y devolución del dinero”.

Las relaciones son vistas como inversiones comerciales. No hay tiempo que perder, es necesario mantenerse atento al mercado, pues cuando muestre las mejores posibilidades debo estar listo para deshacerme de las relaciones que poseo y sustituirlas por otras mejores.

“Para tu pareja eres la acción a ser vendida o el perjuicio a ser eliminado, y nadie le pregunta a las acciones antes de devolverlas al mercado, ni a los perjuicios antes de desecharlos”.

El amor líquido es la trasformación del hombre en materia prima, es la soledad de una sociedad individualista que busca relacionarse, pero sin involucrarse, como si los seres humanos fueran desechables. La inseguridad impide que echemos raíces, que el producto terminado se transforme en un producto construido, que tengamos a alguien dentro de nosotros. Lo máximo que nos podemos permitir son las “relaciones de bolsillo”, esas que guardas en la cartera y de las que puedes echar mano cuando las necesitas.

Amar significa perder el tiempo, pasar dolores de cabeza, estar dispuestos a arriesgar, pues nunca es un producto terminado, sino una construcción permanente. Es imposible saber si estás bien o mal, pues nunca se llega al final del camino. Amar es invertir en la siembra, incluso antes de saber si dará frutos. Necesita esfuerzo constante en la relación, estar listos para abandonar el yo y ponerse en el lugar del otro.

Una cultura en la que resultan extrañas estas cualidades, alcanzar la capacidad de amar será siempre, necesariamente, una extraña conquista”.

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Vivimos entre seres hedonistas, donde todo aquello que retarda la satisfacción es visto con malos ojos. Y el amor, que requiere de tiempo, se encuentra en esa posición. De esta forma, las relaciones de bolsillo ocultan la inseguridad y el miedo de las personas a involucrarse, así como la incapacidad de salir de su zona de confort y perder el tiempo en algo.

Queremos un amor que nos satisfaga y por un momento nos aparte de la soledad, pero no queremos trabajarlo y en ningún momento cargar con un peso que nos impida volar. Después de todo, “vivimos en tiempos líquidos, donde nada está hecho para durar”.

El amor es hecho por los amantes a cada momento, es un acto creativo que solo en el desarrollo de los amantes es capaz de manifestarse. Es solo para los valientes que no temen a arriesgarse, que saben hay lugares mágicos exclusivos de los caminos inesperados.

Así, “no es anhelando cosas listas, completas o terminadas que el amor encuentra su significado, sino en el estímulo de participar en la génesis de estas cosas. El amor es afín a la trascendencia; no es más que otro nombre para el impulso creativo, y como tal cargado de riesgos, pues el fin de una creación carece de certeza”.

Reflexión

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  • yanimeacuerdo prime Nov 23, 2016

    siempre las temas tristonas don chow ya consigase una vieja o comase un snikers don chou, lo que usted nesesita es una buena revolcada con una scort, vera que le cambia la perspectiva tristpna y deprimente

  • Roberto Nov 23, 2016

    Muy rebuscado

  • Umbrella Nov 23, 2016

    Me identifico, nunca falta quien me diga que estoy “chapada a la antigua”. Yo comparo muchas relaciones actuales con las sopas Maruchan (baratas, fáciles de preparar y solo para aplacar el hambre). Pero somos muchos los que odiamos las Maruchan, los que preferimos una pasta recién hecha a fuego lento y con todos los ingredientes. Me gustó.

    • Resident Evil Nov 23, 2016

      Hola:
      Me gustó tu comentario, parece que se ha vuelto bastante complicado encontrar una persona dispuesta a comprometerse y aceptar lo que eso conlleva, saludos.

  • yosirecuerdo Nov 23, 2016

    Eso fue muy profundo Hery… y estas en lo correcto, se me hace que ya estamos bien maduros

    • Happyedgar Nov 23, 2016

      No es hery carnal

  • D4lcm4 Nov 23, 2016

    Chalé hay va d nuevo….

  • ElPi Nov 23, 2016

    No lei nada. Pero las fotos si estan chidas !

  • zero Nov 23, 2016

    El hombre light

  • Beto Nov 23, 2016

    Aja eso lo explica todo

  • yanimeacuerdo el verdadero Nov 23, 2016

    tanto p.e.d.o para decir que no todos quieren comprometerse, y cambian a cadas rato, de nuevo la generacion de solo la puntita

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