7 tipos de colegas del trabajo extremadamente irritantes

Esta clase de personas viven en las empresas desde siempre, están ahí para todo menos para trabajar. Difícilmente evitarás relacionar algunas de estas descripciones con tus compañeros de empleo, dale un vistazo a esta lista de 7 tipos de compañeros de trabajo totalmente irritantes.

workstation

7. El bromista excesivo.

bromista

Cuando lo ves lo único que piensas es: “Ya llegó este enfadoso”. Y es que hacer bromas forma parte de la rutina diaria y de la dinámica saludable en cualquier empresa. Pero como todo en la vida, en exceso las bromas pueden resultar contraproducentes. Y cuando el sujeto es un verdadero sin vergüenza, las cosas se vuelven bastante difíciles. Comienza por hacer bromas tontas… te ríes y le sigues la corriente. Pero los juegos evolucionan hasta llegar al punto del “sin sentido”, que ni un niño de 5 años se atrevería a hacer. Lo aguantas, lo aguantas y lo aguantas hasta que llega el día en que lo agarras del cuello y le dejas en claro que su lugar está en una carpa de circo. Y en ese justo momento, créeme, no tendrá más que decir “Ya hombre, solo era una broma“.

 

6. El ogro.

cerdo

El ogro es el colega que carece de la más mínima educación y modales. Siempre responde con aspereza, y no sabe conversar de otra cosa que no sea de los temas populares (fútbol, ​​cerveza y mujeres), se enfurece cuando le toman sus materiales de trabajo prestados y no puede articular más de cuatro palabras sin interponer una majadería o alguna Mexicanada en el medio. En resumen, en la reencarnación de la falta de cultura.

El ogro generalmente tiene una antigüedad mínima de 10 años en la misma oficina y se queja de que nadie le da una oportunidad. Cree que tiene el potencial, pero cuando se le pregunta lo que piensa de un determinado punto de su función, responde “Bueno, no estoy muy metido en eso, ya sabes. Pero… ¿viste el juego del América contra las Chivas? Dicen que el Chaco se va a jugar con el Barcelona“.

 

5. El que no hace nada más que amigos.

conversación

La amistad es una relación afectiva bastante extraña. Por ejemplo, no es nada raro ver a las personas perder el sentido común cuando se está entre amigos. Y es de esa pérdida que el amigo de todos (No, no hablamos del Inmortal Chabelo) que nunca “hace nada” se aprovecha. Es el tipo que llega al trabajo y lo primero que hace es tomarse una taza de 50ml de café – que dura más de dos horas en terminar – y se pasea por todo el lugar de trabajo para conversar con todo el mundo, narrándole sus hazañas y cotilleando las últimas novedades.

Cuando se le pregunta algo sobre su trabajo, invariablemente responde algo así como “¡Bah, estoy hasta la madre de trabajo!” a pesar de que todos en la oficina saben que no hace nada, incluso cuando tiene trabajo por montones. Este colega es el típico seguidor del Cangrejismo (aprovecharse de lo que intentan superarse) para evitar en la medida de lo posible lograr la función para la que fue contratado. Sin embargo, ya que es el “amigazo”, todo el mundo opta por no quejarse de este embaucador.

 

4. La última Coca Cola del desierto.

trabajador

El que siempre puede hacer todo, independientemente de que conozca o no su trabajo, de que desempeñe o no su función, a nadie le agrada este sujeto. Generalmente es el mismo que queda fuera de las listas de las fiestas de fin de año o que será el último en ser invitado (para evitar la creación de un ambiente aburrido).

Dependiendo de su forma de comportamiento, es posible identificar cierto trastorno. Por lo general, estas personas asumen este comportamiento porque no creen en sí mismos y tienen que estarse reafirmando ante los demás en todo momento.

Incluso hay algunas personas que adquieren este comportamiento por temor a perder su trabajo. Generalmente son sujetos que ocupan cargos sin tener cualidades para hacerlo. Incluso a sabiendas de que son una estafa, no se esfuerzan por mejorar. Su forma de hacerlo es conseguir una manera de “cubrir” sus errores. Generalmente optan por criticar el trabajo de otros y por decir constantemente “lo bueno que son”. Por un lado funciona, ya que la gente que no está preparada cae en sus trampas aplicando el dicho de “una mentira dicha mil veces se convierte en la verdad.” Sin embargo, no todo el mundo es tan ingenuo como para dejarse engañar tan fácilmente y cuando alguien le hace notar eso, la persona pasa a convertirse en su peor enemigo.

 

3. El que se queja de todo.

hombre verde

Si le delegan una función, se queda. Si le quitan una función, se queja. Si le aumentan el salario, se queja que fue poco. Todo es un motivo para quejarse. Siempre alega que no cumplió con lo que se le encomendó porque no “había condiciones para ello”.

La depresión en esta persona generalmente oscurece el ambiente cuando entra por la puerta. La gente evita, en la medida de lo posible, ponerse en contacto con él para evitar una contaminación. No entiende porqué nadie le sigue la corriente y eso también se convierte en motivo de reclamación.

 

2. El instigador.

chisme

Este es más o menos el pequeño diablo de los comics que susurra al oído. Este instigador odia la paz y la armonía en su ambiente de trabajo. Su principal objetivo es difundir el chisme y la discordia. Dependiendo del grado de actuar de esta persona, la misma puede ser clasificada como una patología. Esta última sería una persona con graves problemas psicológicos que desconfía y se siente amenazada por los demás. Termina por aceptar las sospechas como verdad y comienza a disparar contra el objeto de su sospecha.

Los “sembradores de la discordia” son el objetivo de las quejas de la mayoría de los trabajadores, haciendo del chisme uno de los peores hábitos y que más reducen la productividad. El jefe debe mantener un ojo sobre este tipo, si llega a exagerar, lo mejor es darle una patada en el trasero.

 

1. El parásito.

excremento

Tal vez el más odiado de todos. A nadie le gustan estos “parásitos”. Se trata de una especie de escoria que habita en las empresas. Vive besándole la suela de los zapatos al jefe con tal de obtener un ascenso. Hace las cosas más ridículas y el carácter es lo que le falta. Cuando gana el tan ansiado ascenso, el mundo entero es consciente de que no lo hizo por méritos propios, sino por su “infinita adulación”, sin embargo, el siente que se lo merecía.

Humor

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  • EOCC Ene 7, 2014

    Todos tenemos, no un poco, sino mucho de todos los síntomas de cada una de las personalidades…unos tenemos mas enfoque en alguna pero todos somos objetos de critica y juicio ajeno.

  • SalinasDeGortawi Ene 7, 2014

    en la cámara de hijoputados y Senadores cuantos Parásitos habra?

  • Alex Ene 7, 2014

    Faltó el más irritante y cagante de todos:

    El/la hijoeputa que invariablemente SIEMPRE pide ride, sobre todo cuando vives por la misma zona; aquel que le vale pito si tienes mil cosas más que hacer, simplemente te dice “ah, pues yo te espero en el coche”. La persona que en el momento que planean una reunión o cena extralaboral se apunta antes que nadie diciendo “bueno, nosotros vamos, tú pasas por mí ¿verdad?” y al final resulta que uno es el ojete por no querer hacerla de chofer del/la colega.

    En lo personal, ésos son los que más me cagan.

    Caso extremo.- los hay que además de todo, carrerean a la persona del vehículo para que salga a rápido del trabajo o te esperan fuera del cubículo con las cosas en la mano porque “tengo que llegar rápido al bautizo de la hija de mi vecina” o chingaderas de ese tipo. Y sabes que lo más castrante es que te tardes lo que te tardes, de todos modos es gente tan miserable que se esperará dos horas más con tal de no gastar en pasaje, por muy apremiante que sea su compromiso.

    Me ha pasado más con mujeres. Total… ni que les anduviera dando.

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