7 alimentos “futuristas” que integrarán tu dieta en las próximas décadas

Si viajáramos unos mil años en el pasado, las personas de aquella época verían una rebanada de pizza con total extrañeza. Y es que la alimentación es un fenómeno que evoluciona con el paso del tiempo, los alimentos que consumiremos en el futuro ciertamente hoy parecerían cosa de alguna película, sobre todo si tomamos en cuenta las preocupaciones actuales.

La investigación científica tiende a ofrecernos alimentos que son característicos por dos cosas: su bajo precio y la conveniencia, además están otros aspectos a superar como los temas de sustentabilidad.

Por ejemplo, la industria de la carne tiene un papel protagónico en el cambio climático, toda vez que un gran porcentaje de los gases de efecto invernadero provienen del sector agrícola. Por otro lado, la densidad poblacional del planeta no hace más que crecer, y nadie sabe cómo seremos capaces de alimentar a los 9 mil millones de personas que vivirán en la Tierra para el 2050. Entre las soluciones propuestas para un futuro próximo, nos encontramos con:

 

Insectos.

Casi un 29% de la población mundial ya ha integrado a su dieta a los artrópodos, pero la ingesta de insectos no es una práctica para nada común en el mundo occidental. Probablemente es algo que cambiará dentro de poco. Tendremos que acostumbrarnos a comer grillos, chapulines y gusanos. Mientras que los dos primeros son una fuente ideal de proteína, los últimos aportan cantidades envidiables de grasas a la dieta.

¿Entonces, podríamos decir que es mejor un puñado de grillos que un buen filete? Quizás. Un estudio realizado el año pasado concluyó que los grillos alimentados con dietas de baja calidad no crecieron tanto como aquellos alimentados con dietas más bastas, parecido a lo que sucede con el ganado. Pero otros insectos pueden ser mejores. La mosca soldado negra (Hermetia illucens) no presenta este problema, y produce proteína de forma mucho más eficiente.

Supuestamente los insectos tienen un sabor bastante exquisito cuando se preparan adecuadamente, pero una aceptación más amplia probablemente requerirá que se superen ciertos tabúes culturales.

 

Peces de cultivo.

Además de los problemas mencionados al inicio sobre las emisiones de gases de efecto invernadero, criar ganado también implica ocupar grandes porciones de tierra y suministrar cantidades gigantescas de alimentos. Por otra parte, los peces requieren cantidades menores de alimento para generar una porción equivalente de proteína.

La pesca excesiva es una gran preocupación en todo el mundo, pero un estudio reciente encontró que prácticas sustentables, como los límites de captura, podrían aumentar el stock de peces hasta el 2050.

Si mejores prácticas de pesca industrial se implementaran a la par con los avances en la acuicultura o piscicultura, tendríamos más peces para sustituir la carne roja en nuestras dietas. En 2011, la acuicultura alcanzó un hito histórico cuando el mundo cultivó más peces que carne bovina por primera vez en la historia.

 

Falsos Mariscos.

Si estamos empezando a fabricar carne en laboratorio, ¿Por qué no habríamos de hacer lo mismo con los frutos del mar?

Un grupo de investigadores de la NASA creó filetes sumergiendo músculos de pez en suero bovino fetal, un proceso que también usan los fabricantes de carne sintética. Una empresa llamada New Wave Foods está intentando la creación de camarón sintético usando algas rojas.

Todavía no sabemos si estos productos “falsos” podrán resolver nuestro problema de falta de recursos naturales. “Creo que tiene mucho sentido decir que eso podría ser un lujo”, dice Oron Catts, director de la SymbioticA, un centro de investigación biotecnológica de la Universidad de Australia Occidental.

 

Carne hecha en laboratorio.

Memphis Meat y Mosa Mea son algunas de las empresas que pretenden superar los problemas que representa la cría de ganado, y lo hacen estandarizando células madre en tejidos animales y usando ese tejido para hacer carne sintética.

Un estudio de 2011 publicado en la revista Environmental Science and Technology encontró que la carne hecha en laboratorio requeriría de 7 a 45% menos energía, generando entre 78 y 96% menos emisiones de gases de efecto invernadero, además que necesitaría menos del 99% del uso del suelo que la carne producida de la forma convencional.

Probablemente tendrán que pasar dos décadas antes que tengamos carne sintética en los mostradores, pero hay personas intentando agilizar ese proceso. Mark Post es una de estas personas, y está convencido de que su compañía tendrá lista la carne sintética en apenas unos años. Las primeras muestras fueron catalogadas como “comestibles, pero no deliciosas”. Ahora se encuentra trabajando para mejorar el sabor.

 

Algas.

Al igual que las otras plantas, las microalgas se alimentan del dióxido de carbono presente en la atmósfera. Un estudio de 2013 encontró que estos diminutos seres verdes producen una serie de proteínas, grasas y carbohidratos que representan una buena fuente de nutrientes en productos alimenticios.

Una investigación más reciente concluyó que algunas especies de algas contienen cantidades altas del ácido graso omega 3, así como otros ácidos grasos que podrían promover una buena salud cardiaca. Dadas todas estas ventajas, podrían convertirse en ingredientes más frecuentes en nuestra dieta.

 

Alimentos genéticamente modificados.

En la actualidad productos como el maíz, la soya, papa y otros vegetales ya son objeto de la modificación genética, tanto para resistir a la aplicación de herbicidas como para que las plagas de insectos y hierbas dañinas no destruyan las cosechas.

¿Pero por qué detenerse aquí? Una nueva herramienta de edición de genes llamada CRISPR/Cas-9 permite a los investigadores alterar los genes de las plantas con una precisión increíble. Los investigadores ya la han usado para producir manzanas que no se oscurecen, papas sin cortes, entre otras cosas.

Pese al tabú que rodea a la modificación genética de los alimentos, se trata de productos seguros.

 

Alimentos impresos en 3D.

Los alimentos impresos en 3D pueden economizar tiempo y ofrecer una opción deliciosa y fácil de comer a personas enfermas que tienen dificultad para masticar. La NASA ya invirtió en investigación de alimentos impresos en 3D en condiciones de gravedad cero, para que los astronautas puedan “cocinar” durante las misiones espaciales. Vía Gizmodo

Ciencia
  • hector zarate Ene 5, 2017

    suaveeeeeeeeee…gracias

  • YeiKalli Ene 5, 2017

    Interesante, ya poniéndose uno a divagar con más imaginación que conocimiento no podrían tratar de aislar el sabor de la carne, el pescado entre otros alimentos y no se ponerlo en un tipo de planta, hongo o insecto como esas algas ya que es innegable que lo que hace que la gente coma más carne que verduras es el sabor así que si me dan un hongo sabor chuleta me lo como

  • Jorge Ruiz Ene 6, 2017

    Hace muchos años leí un articulo en donde decía que la tendencia a futuro era que los seres humanos nos volveremos vegetarianos. Que iba a existir una moda a que en las azoteas de las casas o en los patios la gente volvería sembrar sus alimentos como hace siglos. Que la carne iba a escasear, solo seria un platillo digno de una cena especial como el 24 o el 31 de diciembre, porque producirla seria muy caro, igual el agua potable, los manantiales de donde brote el agua seran prioridad resguardarlos por los ejercitos de cada pais. Veo que muchas cosas se han estado haciendo realidad.

  • Francisco Ene 6, 2017

    Yo creo que primero daran Soylent Green

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